20 de diciembre de 2012

EL PRINCIPIO DE UNA HERMOSA AMISTAD

Hace un tiempo alguien me enviaba regularmente emails en los que decía las cosas necesarias que me guiaban entre la rutina y la nostalgia. La verdad es que hace tiempo que las chicas no me escriben ese tipo de cartas. Debe ser que ellas no necesitan tanto como yo ponerle puntos suspensivos a la vida. Era bonito recibir algo así, sobre todo cuando no estás en tu mejor momento y pierdes el equilibrio. Ahora hay veces que ayudado por un par de copas, al volver a casa y con las heridas sangrando las releo y pienso que no me las merezco. Ojalá alguien me siguiera escribiendo mensajes tan inspirados. En febrero del 2011 el aquí presente, el mismo que viste y calza escribió una entrada sobre la amistad con chicas por aquello de que me gusta mas escribir aquí que decir las cosas a la cara. El caso es que poco a poco he conocido a una chica con la que da gusto bromear, una chica a la que no le da miedo expresar lo que se le pasa por la cabeza en cada momento, ingeniosa y ocurrente y, claro, logicamente no me apetece demasiado dejarla escapar. Es cosa sabida que las chicas que saben bromear van al cielo. Sucedió el martes, un martes tonto y aburrido como casi todos. La chica escogió el mejor momento para regalarme una edición antigua de un libro y con ello me llevó de la mano al almacén de la amistad. Pasito a pasito. Luego me llamó y me dió el primer motivo para desear que los teléfonos no dejen de sonar en martes vulgares como este (el segundo fue el whatsapp de la chica que me demostró el sábado que aún hay vida inteligente en los bares por la noche y a la que tan sólo la falta de servilletas y de tiempo impidió que me arrojase a sus brazos en el Oceans). Me hizo sonreir y supe que al llegar a casa tenía que contarlo. Decirle al mundo que todavía hay esperanza, que no todo está perdido. Teresa y yo tenemos en común la cantidad de sueños que se nos han roto. Tal vez por eso ultimamente la noto un poquito triste y por eso me he decido a conjurar unas palabras para ella: Tere, que te voy a contar que no sepas… Me gustaría decirte que todo pasa, pero eso es una tontería hueca, una estúpida frase hecha que no ayuda en nada, así que…igual tienes razón y todo esto es una gran mierda. Pero sabes una cosa?, que es una mierda bastante divertida, a veces, como cuando te dejas besar en un portal a oscuras, o cuando sales de la ducha y la radio pone justamente la canción que necesitas, o cuando rompes algo sólo por placer, o molestas a alguien en el trabajo hasta hacerlo rabiar. Una mierda divertida incluso en esos días en los que la vida te azota en el culo más de lo normal y no tienes ganas ni de hacer el tonto. Divertido cuando te despiertas resacoso y descubres que tu mejor amigo ha venido a verte y está en el salón y desea tanto como tú salir a tomar un café. Divertido cuando la amiga de alguien decide llamarte y al escuchar el teléfono, recuerdas que sigues vivo. Sólo puedo desearte que ojalá tengas el valor para mandar ese mensaje de madrugada, que ojalá una mañana llegues tarde al trabajo con una sonrisa en la boca, sabedora de que la noche anterior hiciste lo que tenías que hacer. Ojalá algún día alguien te ame sin conocerte. Ojalá los profiteroles sepan tan bien como un pastel de “no cumpleaños” de Alicia, Ojalá te olvides el paraguas en casa en una tarde lluviosa y tengas que refugiarte corriendo en los portales de esa calle que tanto te gusta. ojalá nunca te falte el vestido ese que te queda de muerte la noche en la que quedas con tu mejor amiga para ir a emborracharte. Ojalá nadie te haga más daño del necesario. Ojalá las cosas por el día sean aquello que imaginas por la noche. Y ojalá los cambios que se produzcan en tu vida, coincidan con tus deseos...

7 de diciembre de 2012

DE LUTO Y DE IZQUIERDAS


El teléfono tenía connotaciones trágicas esa mañana. Lo cojo y la voz de Paqui me dice que se ha muerto Emilia. Si fuera un piso en ese instante me podrían alquilar, se me queda la misma cara que los niños cuando los dejan el primer día de colegio y rapidamente empiezan a lincharme pensamientos tristes. Pienso en ella, con sus cincuenta largamente cumplidos, una amante del caos, de la noche, del tabaco, demasiado personaje de Dostoievsky cómo para esperar pacientemente la muerte. Su último corte de mangas al mundo, hacer mutis por el foro en la cama y de repente como modus operandi, Emilia siempre hizo lo que le dió la real gana, y eso era algo que muchos no lo entendían ni la perdonaban. Hace apenas unas semanas que jugábamos a tocarnos las miradas, a desnucar la tarde contra la dura noche, a poblar las barras de los bares de complicidad y recuerdos, a hacer planes absurdos, a mitificar el concierto de Paco Ibañez al que fuimos, a burlarnos de esos conocidos en común que estaban atrapados en el mecanismo de una vida que ninguno habría elegido. No nos importaba el “que dirán” porque sospechábamos que lo que decían era “envidia”. Me lo comería a solas, pero mi almohada ha decidido que ya no me consuela más, que se niega hablar sin testigos y que pasa de ser la centinela de mis desdichas. Así que me dejo zancadillear por el dolor y tomo de nuevo este teclado sufrido y desgastado, este ordenador obrero y herido para desgranar sentimientos inundados de nuevas tristezas, para caminar inseguro por el campo minado de las nostalgias. He decidido que este finde voy a salir, a tomarme ese gordon´s (o bombay saphire) con coca cola que siempre tomaba ella y rescatar la cáscara del buen rollo que un día enterramos en el camino a casa. A salir hasta quedarme sin aliento y sin lágrimas, aunque llueva y haga frio. Ultimamente siempre llueve cuando escribo.

25 de noviembre de 2012

SE ACABÓ LA FIESTA

Cuando suena “la bola de cristal” en el Cente respiras hondo y enciendes un cigarro. Significa que ya dejan fumar y que te vas. En el Puerto anuncian que la función ha terminado con el “New York , New York” de Sinatra, y se acabó lo que se daba y da igual si la noche ha salido bien como si había garrafón o la ginebra estaba aguada, no se admiten reclamaciones amigos. Suena la canción y la cantas con las últimas fuerzas que te quedan. Con los pies recocidos en “these vagabond shoes” y Sintiendote “the king of the hill, top of the heat”. Te sorprende que todavía estés en pie y no te hayas desmayado de puro desfase y cansancio. Observas a la gente y buscas alguien con quien tomarte una última copa al salir. Una chica a la que dejar en casa cuando amanezca. No encuentras a la chica del Brugal con naranja que se sabía todas las canciones y observas como aquella del pelito corto que te atravesó con su sonrisa una hora atrás, se besa largamente con el tipo alto y tatuado de la gorra. Un tipo con suerte piensas. Un tipo con demasiada suerte. Sigues buscando alguien a quien ofrecerle prolongar la noche un poquito más, pero hoy no ha venido nadie con quien apetezca seguir y te irás solo a casa. Sinatra sigue cantando con la ternura de las canciones que ya eran clásicas antes de haberlas escrito. Recuerdas que mañana será un día duro, que apenas te quedan horas para dormir, que tienes hambre y una cita a la que no quieres acudir esta semana. Entonces sientes esa ligera depresión que te dan los últimos bares en noches como esta.Y por ello me prometo a mi mismo que cuando llegue a casa pondré esa canción y dedicaré una entrada a toda esa gente que guardan un sueño delante de una barra, en una cabina de pinchadiscos o en la pista. A los que salen a tomarse una copa después de haber sido vapuleados en el curro horas antes y todavía saben llegar a casa 7 horas después. A aquellas personas que ya cumplieron los cuarenta, sencillas y divertidas y que no pueden evitar pensar en su ex. A esos veinteañeros que se olvidan del camino a casa y de los reproches de papá. A todos los que tienen ganas de salir corriendo y buscar algo mejor ahí fuera, lejos de las conversaciones y la música y aún así se quedan a tomar la última. A los que siempre tienen algo urgente que hacer , a los que piensan : “a casa no, a otro bar”, a los que lucen ojeras al día siguiente en el trabajo,a los que pierden el número de la persona que besaron pero no olvidarán jamás su nombre ni los momentos compartidos, a los que caminan con los mismos zapatos desde que aprendieron a caminar,a los que coleccionan anécdotas desde su puesto de pincha, a las camareras van al curro con los apuntes del examen, a los que saben rimar la palabra esperanza, a los que miran timidamante, a los que coleccionan cicatrices orgullosos y sobre todo a aquellos que todavía les resuena en los tímpanos el portazo que les dieron en marzo. Voy a poner esa canción y me acordaré de todos, de ellos, de vosotros, de mi.

8 de noviembre de 2012

BATALLAR EN CAUSAS PERDIDAS

No sé porqué tú rostro me ha aparecido ultimamente en la copa de ron nocturna. Tal vez se trate de que en estas vacaciones he pasado bastante tiempo recapitulando las viejas glorias que se quedaron en un mal trecho. Recuerdo aquella tarde, pintabas con tanta dulzura que parecía imposible hacer lo que hiciste. Luego vinieron tiempos difíciles para tí. Por mi parte después de conocerte ansiaba encerrarme a escuchar música y a escribir hasta que las palabras dolieran como tumores malignos, hasta que reventaras mis venas de recuerdos. Saliste de mi vida como una canción llevada por el viento, sin elegancia, por la puerta de atrás. Una noche te encontré sentada fuera del bar murmurando palabras de niña asustada. Te pedí una explicación por el daño causado y tú ahondaste con sal en la herida diciendo que sólo la entregarías a cambio de un abrazo. Me conmovió tú desesperación, pero no me quedé a oír el resto de las historia. Con el paso del tiempo escucharía muy a menudo relatos más incisivos, vidas de personas más rotas que un piano de cola en una vía del tren. Pero a pesar de todo la imagen de tus manos de porcelana pintando y tu cuerpo envuelto en una camisa vieja demasiado grande, me siguen pareciendo algo grandioso, monumental, acojonante. Tomaste tú decisión, supongo que fue más tarde cuando vinieron todos esos señores de grandes promesas que te dijeron mentiras como constelaciones. Y te las creíste todas. Mentiras que consiguieron arrebatarte la pureza que quedaba en tú cuerpo. Sabes? A veces todavía sueño que encuentro al adolescente que fui llorando sin una nota de despedida empapada en tú olor. Entonces aprieto los dientes y escribo con la desesperación que da el miedo a la soledad, con esa peligrosa mescolanza de odio y tristeza que me produce el no tenerte...

24 de octubre de 2012

UVE DE VENDETTA

Reconozco que me apetecía localizar en Youtube "segundo premio" de los Planetas o alguna de esas canciones tristes que me gustan. Pero hoy no ha hecho falta doping musical para lograr este estado de ánimo que cada vez es más habitual en mi. Este cinismo rancio que mezclo con esa melancolía arraigada que practico desde hace años como un verdadero profesional. Después, una vez llegado casi al borde de las lágrimas, había pensado ponerme a escribir sin esfuerzo sobre la clase de hijo de puta que eres. Todo plagado de las habituales tonterías sobre lo mucho que creo saber de la vida y un montón de frases solemnes como que el mundo me arroja de nuevo a las barras de los bares y una retahíla de comparaciones entre mi estado de ánimo y los baños del Paniagua. Por supuesto no faltaría algún taco y un montón de verbos conjugados en tiempos que no domino en absoluto. Una frasecita que crea impactante aquí y otra dosis de sinceridad sangrante allá. Vale, daría pena, pero es que en ocasiones dar lástima es lo único que sé. A veces incluso de dar pena se me olvida hacer la compra. Pero el caso es que el viernes me voy de vacaciones a volver a decirle a alguien que odio los "te he echado de menos" y de paso a seguir huyendo del dolor como buen cobarde que soy, con lo cual no me apetecía demasiado ponerte a escurrir. Hoy lo único que tenía que hacer era lo correcto, y por una vez lo he hecho. Ojalá tú, queridísimo bastardo miserable lo hubieras hecho cuando pudiste. Si, campeón, has ganado, lo reconozco. A veces gana el malo, el mierdecilla, el fracasado que se conforma con arrastrar a los demás a su propia negligencia emocional. Así que ya puedes estar tranquilo, ya no tienes que preguntar más por mi. Que si voy o vengo o dejo de venir. No problem. Me retiro, me he ido. Tú ganas. Te conozco y conozco tu rastrero juego. También en mi vida hubo subnormales que lo practicaron alguna vez conmigo. Con la excusa de ayudar insistes en no soltar a la presa, en no alejarte definitivamente de la persona que consideras tu posesión. Pero a ver si te enteras de una vez de que va la película. Que uno no puede nunca cambiar ni ayudar a nadie, tan sólo podemos permanecer cerca mientras la otra persona se ayuda a si mismo. Pero no, tú eres demasiado gilipollas para irte sin hacer ruido, tú tenias que "ayudar", que permanecer dentro de la vida de esa persona, cuando lo único que haces es enriquecer tu ego con píldoras de confusión. En ocasiones hay que saber cerrar la puerta, pero tú no. Un miserable como tú no. De sobra sabes que a veces ostentamos el poder que nos otorga el daño que hemos generado en la otra persona y si nos lo proponemos podemos convertirla en una zombie sentimental, en una Yonqui que busca el placer instantáneo de un una caricia, de una sonrisa, de una conversación. Todos hemos revoloteado alrededor de alguien buscando esa verdad que explique como es posible que eso nos haya pasado a nosotros. Pero tranquilo, pequeño pringadete, ya no importa sólo es mi opinión, y lo que yo piense tiene el valor de la tapa del yoghourt que me acabo de tomar. Y lo digo por que me sale de los huevos, no está fundamentado en nada. Pero en mi vida casi nada está fundamentado. Sólo fundamento la posibilidad de que me puedas romper las gafas si algún día me lees. Así que enhorabuena, tú sigue así, chavalote, con tu medalla colgada al cuello, aunque ella no desea estar colgada de ningún sitio. Por suerte para ti hoy no me apetece demasiado insultar ni hacerme mala sangre. Me voy en un par de días y ahora acabo de salir de la ducha y un montón de gotas en mi piel están esperando mi próxima jugada. Hoy no.

8 de octubre de 2012

EL COMBATE DEL SIGLO

“Quizá no estás en tú mejor momento”, me dice ella. “Es probable”, respondo sin pretender defenderme mientras recupero el ritmo respiratorio. “A mi no me importa” asegura ella echándome un brazo sobre el vientre perlado de sudor.”ya, igual es otra cosa” digo mientras hago un nudo con el preservativo. “solo me pasa contigo” añado, y es cierto. No acostumbro a mentir. No si no lo considero absolutamente necesario. “Que quiere decir que sólo te pasa conmigo?, te estás acostando con otras”. “No", contesto. Siento frío bajo los pies y los cobijo bajo la colcha. “Cuando fue la última vez que te acostaste con otra?” Hago un lento cálculo mental. “Es que no me acuerdo”, digo finalmente. “Venga ya!!”. Me jode que ella alce tanto la voz, pero no se lo diré, no le diré nada a no ser que ella pregunte. Sigue insistiendo: "seguro que te acuerdas, tú te acuerdas de todo”. Hago una mueca. “Te crees irresistible cuando pones tus caras verdad”?? dice ella sonriendo y me da un beso en la mejilla. “Hará unas 5 semanas más o menos. En un viaje” “5 semanas??”. “Si” “Pero entonces ya estábamos juntos” descubre ella “No es cierto, sólo nos habíamos liado, enrollarse no es estar juntos” “Para mi si. Es cuestión del primer beso” Se incorpora, se apoya sobre el codo y me mira fijamente. “no fue nada” digo un tanto cansado, no me gusta esta conversación. “si no fue nada... Por que lo hiciste”??. Tengo que admitir que es una buena pregunta. Me giro y miro la hora. Mañana madrugo. Deseo que ella se largue, que desaparezca. En lugar de eso sigue hablando: “sabes?, no creo que seas el chico que necesito en este momento” La verdad es que ya no me sorprenden demasiado esas frases, sólo me pregunto cuando dejarán de llamarme chico para llamarme hombre. Que edad supone el cambio de denominación?. Sospecho que en mi caso la barrera no sea la edad. “Si lo único que te interesa de mi es el sexo me parece bien” dice ella, “seremos follamigos, vendré a tu casa un par de días y el fin de semana me dedicaré a buscarme un buen novio” Estoy callado intentando calibrar si habla en serio o no. “Bueno, que te parece? “Me parece justo. Yo no puedo darte más de lo que te doy” “bien... de acuerdo. Entonces quedamos así??" Asiento sintiéndome tristemente aliviado. Aliviádamente triste, como tantas veces. Sé que he perdido algo que, aunque no quería, era mío, me pertenecía. De alguna forma, sin poder evitarlo, he agotado otra posibilidad. Ella comienza a vestirse. Me halaga de una forma difusa su depilación integral. Eso y la forma de su cuerpo son las únicas cosas que me gustan de ella. Bueno, tal vez haya algo más; debe de haberlo, pero en este momento no caigo en qué. Me pongo unos pantalones viejos y la sigo hasta la puerta. No la acompañaré a esperar un taxi, nunca lo hago. No la diré que me llame en cuanto llegue a casa. De repente ella se vuelve y donde espero un beso de despedida surge una pregunta: “Y si no te vuelvo a llamar nunca más?” “me llamarás” digo intentando aparentar convencimiento. Enseguida me arrepiento de no haber contestado de forma diferente. La expresión de ella. Debería haber contado mentalmente hasta diez antes de abrir la boca. Sin duda ha sido un error, una estupidez, una metedura de pata. La habitual estrategia precipitada. Otra más.

24 de septiembre de 2012

PANTOMIMAS, IMITACIONES Y RECREACIONES

Kathmandú es un lugar estupendo lleno de gente más estupenda aún. Siempre la veré como una ciudad enjaulada tras el cristal de una azotea esperando a que alguien se decida a cortejarla. Sin duda es una ciudad a la que seguir amando de lejos. Una ciudad para abandonarla corriendo y llegar al avión por los pelos. Aquí, casi parece que uno no tiene pasado. En unos días cojo un avión para regresar. Ojala algún día lo coja para salir, escapar o buscar. Porque a mi generalmente, los aviones nunca me llevan a ningún sitio, siempre me regresan. El caso es que te ves en un bar a 8000 kilómetros y 4 décadas de distancia y es de noche y hay concierto y cantas las canciones como si nadie las hubiera cantado antes. Lo haces, incluso, como si supieras algo más que el estribillo. Entonces ya no importa una mierda el frío doloroso de las calles, ni la maldita pobreza. Tienes el alma caliente y unos brebajes llamados Everest y Ghurka corriendo por las arterias. Lo que suena no son los Beatles si no una imitación. Todo es un sucedáneo preparado para que gente como yo, que siempre ha llegado tarde a todo, pueda por una noche sentir algo parecido a lo que cuentan nuestros abuelos. Observas desde una mesa apartada como cuatro tipos con cara de buenos chicos dan un recital impecable, profesional, inapelable. Cuatro tipos con los rostros más parecidos a los auténticos que te puedas imaginar. Cuatro tipos que en algún momento de sus vidas decidieron consagrar su talento a la glorificación de otros cuatro. Otros cuatro que ganaron más, bebieron más y follaron más que ellos. Cuatro tipos, en definitiva, que no llegaron tarde y cuyas caras no las olvidará nadie. Pero como yo soy muy partidario de los perdedores, de los secundarios, de los que casi lo consiguieron, me declaro totalmente fan de Gibson y Neale y los Beatles me siguen sin acabar de gustar. Y es que a pesar de que las cosas no siempre son al menos intentemos que parezcan, que ya construiremos luego el recuerdo a nuestro antojo. Unos días más tarde, ya en Salamanca me pregunto si perder ese avión no hubiera sido una buena idea...

20 de septiembre de 2012

EL ULTIMO VERANO

El avión aterriza sin estrellarse y las maletas vuelven finalmente a mi mano. Llego a casa y abro las ventanas cerradas desde hace tiempo. En el apartamento una fila de pelopelusas orgullosas me da la bienvenida. Me advierten de que todavía no las he vencido y de que la guerra no ha terminado. Hago una par de llamadas y anuncio que ya he vuelto y que el juego continúa. Las próximas charlas serán variantes de frases como: “qué guay!”, “que bien te lo montas”. que suerte!”. Y vendrán mayoritariamentede los que no suelen viajar, de los que se quedan en la comodidad de sus hogares (casi siempre, y en contra de lo que les gusta creer, porque así lo desean). Vivir como a uno de la da la gana es una cuestión de elecciones, ya sea con viajes o sin ellos. Cada uno gestiona sus recursos como mejor quiere o puede y el resto poco importa. Sin embargo, siento que esas personas que envidian mi suerte (o creen que lo hacen) nada saben de los problemas que arrostra el que viaja. Ellos jamás piensan en las jornadas de más de veinticuatro horas y en el agotamiento que provocan, ni en el mareo inevitable de los autobuses que rebotan sobre carreteras irregulares, ni en los niños hermosos como sólo pueden ser los hindues que te piden una limosna, ni en las jornadas extenuantes en las que uno camina sin rumbo en ciudades enormes y extrañas a casi cuarenta grados ni en noches en oscuros trenes abarrotados sudando como nunca pensé que fuera capaz de hacerlo. Nadie envidia eso. A todo el mundo le gustan, eso sí, las fotos, las anécdotas y la experiencia exótica de haberse alejado un poco de casa. Y sin embargo, a pesar de todo, vuelvo a salir de viaje una y otra vez. Hay varios motivos para ello. Pienso que en esos momentos en los que estoy lejos estoy donde debería estar, como si escapara de algún destino inexorable que me acecha cuando estoy cómodamente en mi ciudad. Siento que los días no pasan en balde y que los esfuerzos no son en vano. Y además tengo la impresión de hacerlo más o menos bien, cuando es hecho probado que en mi vida ordinaria tiendo a ser vago y caótico. Ahora voy a tomar café con estos, a buscar juntos un plano del futuro sobre el que hablar toda la tarde. El mapa del tesoro donde una equis señala siempre el mañana. Miro a la maleta que permanece en el suelo sin deshacer. No lo hago porque hacerlo es dar por finalizado el viaje. Vaciarla de contenido y poner la ropa nuevamente en circulación, significa olvidar. Por eso aún la contemplo en el suelo sin abrir, para mantener ese gusto todavía en la boca.

24 de agosto de 2012

ACUMULANDO HUIDAS

Agosto, Madrid. Una ambulancia pasa a mi lado atravesándome con su sirena y sus luces parpadeantes. Gracias a eso despierto de mi letargo, descubriendo que estoy parado en medio de una acera justo frente al escaparate de una tienda de objetos de diseño de los 80 de Malasaña. En una mano sostengo una bolsa con antidiarreicos y en la otra un cigarrillo terminal me calienta los dedos. No sabría decir exactamente el tiempo que llevo ahí detenido. Me pregunto en qué momento dejé de saber la diferencia entre avanzar y quedarse quieto.
Me da la impresión de que la gente a mi alrededor camina. Todos parecen tener que ir a algún sitio. Coloco un pie delante y luego el otro, doy un paso, otro paso. Ya estoy caminando de nuevo, pero no distingo bien en que se diferencia esto de lo anterior. Puede que siga detenido en medio de la acera y el movimiento sea simplemente una percepción subjetiva, otro engaño de mis sentidos. Sin embargo me parece que camino con la misma solvencia y soltura que los demás. Así que actuo como siempre y hago como que sigo la corriente.
Somos pocos las personas blancas que nos cruzamos en Malasaña. Árabes de andares felinos y mirada pausada, japoneses mirando mapas. Hay un turista en cada esquina de esta ciudad. Resulta difícil oír hablar en un español neutro que no sea este rítmico acento de colores sudamericanos. Los madrileños parecen haber huido del verano en la gran ciudad hacia las playas. Mi único pensamiento es que la hamburguesa de esta noche en el aeropuerto va a ser la última cosa que me coma que haya tenido padre y madre en el próximo mes porque en menos de 5 horas yo también partiré hacia esa India y ese Nepal donde tengo la sensación que caben todos los veranos, a tomarme esas vacaciones de mi que tanto necesito. Si, realmente necesito salir, varios meses encerrado en este país han sido demasiados. Necesito que las conversaciones sobre la crisis se conviertan en algo anecdótico, y que la rutina pase a ser algo lejano. Y lo necesito ya. Estaba al límite del KO, un pelín antes de que mi entrenador arrojase la toalla. Supongo que me hago mayor porque no hace tanto tiempo que lo único necesario para ir tirando era un paquete de Marlboro, un amigo a mi lado y algún buen monumento de mirada dulce que admirar al final de la barra.
También pienso que este éxodo de gente hacia la costa no puede pasar en la vieja, rica y civilizada Europa. Porqué, como todo el mundo sabe, la playa se encuentra bajo los adoquines de París...

13 de agosto de 2012

SINDROME PREVACACIONAL

Salgo fatigado del curro, más a nivel anímico que físico, cansado como casi siempre que el trabajo no te lleva a ningún sitio, no te aporta nada. La lavadora centrifugante de mi cabeza sigue dando vueltas agitando mi ánimo y no puedo ni susurrar algo medio decente.
Recuerdo mi nuevo mp3 y me pongo a escuchar cosas conocidas y tristes. Solo le pido a Dios que la batería no se agote y pueda devolverme a casa en algún momento por determinar. Y es que últimamente no me encuentro demasiado bien, la verdad. Tampoco es que tenga una depresión bestial ni nada de eso. Sencillamente estoy algo triste. Triste normal, triste de andar por casa. En plan no me cojo el teléfono ni a mí mismo y a ratos me río y bebo y todo eso.
Vale que todo anda francamente. Vale que una chica me ha dicho que le parezco un tipo majo. Vale que el otro día estuvo bien... y el otro y el otro... pero eso, que no me encuentro. La chica morena me dice que no me tome las cosas demasiado en serio, le respondo que tal vez sea demasiado tarde para caminar de puntillas. Cierto, a veces adopto el papel de un hipocondríaco moderado para animar ciertas reuniones sociales en las que ya me estaba quedando sin argumentos, sin chistes por hacer, y sin ganas de pedirle a la chica de turno el teléfono al que nunca llamaré. Pero no es el caso.
Para que os hagais una idea he llegado a comprar el periódico en Salamanca y terminar leyéndolo en León. Todo ello motivado por unas decisiones precipitadas, planes confusos y llamadas al límite. Motivado, fundamentalmente, por una resaca melancólica que hizo que me fumase mis días libres en busca de darle un abrazo a un amigo verdadero.
Así que ultimamente he decidido aparentar ser un tipo normal: madrugar, fingir que me intereso por cosas pueriles, llevar unos horarios convencionales, escuchar a mi conciencia. El resultado es que he comprobado que en general, las personas tienden a no tomarte demasiado en serio a medida que uno intenta todo lo contrario.
Basta que hables de verdad con la gente, o que rías a carcajadas cuando el chiste ha sido tan oportuno como acertado. Basta que camines, taciturno y herido, cuando tus huesos no encuentran sus propias articulaciones. Basta que mandes un whatsapp a esa chica simplemente porque quieres seguir teniendo contacto con ella, o que no confundas la miseria con los miserables. Basta, efectivamente, que te comportes realmente como debes a tenor de las realidades del día a día, para que la gente crea que no vas en serio.
Si antes fingía y ahora no, cómo es posible que nadie note la diferencia?
Puede que antes tampoco estuviera fingiendo y que mi conciencia no la haya inventado hace poco. Puede que siempre estuviera ahí mismo, agazapada debajo de la almohada dirigiéndome en secreto desde algún sótano mal iluminado y aunque yo no la quiera y trate de arrojarla por la borda, me veo obligado a aceptarla como amiga de por vida.. .Puede que ahora siga haciendo lo mismo que antes, aunque algunas cosas parezcan nuevas.
Puede que lo único que haya sucedido es que me he dado cuenta de que a estas alturas, difícilmente puedo cambiar.
Puede, me digo, que sencillamente me haya convertido en un pobre gilipollas incapaz de entender lo que sucede a su alrededor. Incapaz de aceptar los sucios atajos sociales que nos lleven a ese sitio maravilloso donde alguien nos espera, seguramente, porque sí cogió ese atajo antes que tú.
Luego llego a casa, publico algo como esto y soy yo el que agota la bateria.


23 de julio de 2012

REINA POR UN DÍA

Una vez Marne me contó una historia. Es ahora, casi 15 años despues de su muerte cuando esa historia ha alcanzado una dulce y rosa venganza. La historia como tantas en mi vida nació condenada a no salir nunca a la luz, a caer en el olvido. Al concluirla aquí pretendo reirme con Marne una vez más despues de muerto. Y van...
Resulta que de pequeño él era muy amigo de un chavalito del barrio de su misma edad, Alberto (ese no es su verdadero nombre, por supuesto, es Antonio). Bueno, el caso es que cuando tenian 12 o 13 años a Alberto se le murió su madre en verano. Marne estaba de vacaciones en Laciana pero se preocupó de escribirle dándole el pésame y ánimos cuando se enteró. Ese detalle le emocionó mucho y durante un tiempo estuvieron muy unidos. Años despues Marne se fue a pasar el verano a Inglaterra. Como muchos panolis españolitos de mediados de los 90 en aquel viaje descubrió la rebeldia y el colorido "teen". Regresó a León con una frondosa melena, un pañuelo rojo liado a la pernera del pantalón y vestido todo de negro a lo Marc Almond y sus 2 primeros piercings en las orejas. Su recién adquirido estilismo provocó una ruptura de relaciones entre Alberto y Marne. Él, que hasta entonces había sido su amigo, ahora cuando se cruzaban por la calle ( algo que en nuestra pequeña ciudad ocurría con cierta frecuencia) le miraba con odio supremo y le gritaba "Maricón!!!". Por lo visto incluso llegó a amenazarle un par de veces con que sus colegas y él le iban a dar unas hostias. Marne me comentó que su primera reacción ante la actitud irracional y hostil de Alberto fue el desconcierto. No se lo esperaba de él. La segunta tristeza: Con lo amigos que eran!!. La tercera decepción. Alberto le había demostrado una tremenda pobreza de espiritu. Por que lo más cojonudo era que le llamaba maricón sólo por los pendientes. El caso es que a Alberto le daba igual que vistiese como un mamarracho, que luciera esos pelos, pero los pendientes!!. En aquella época esas cosas aún chocaban a algunos y según Alberto los pendientes sòlo los llevaban las chicas.
Conociendo a Marne, imagino que le hubiese gustado hablar con Alberto y explicarle que nada más viril que un aro en la oreja, emblema de tribus bárbaras, piratas, legionarios y hooligans. Y que en cualquier caso sólo era una tendencia. Y que cada uno hace con su cuerpo lo que quiere. Pero no tuvo esa oportunidad. Ese cabrón le estuvo mortificando un buen tiempo. Y él a tragar. Supongo que orgullo y sobre todo rabia.
No sé si Marne hubiese deseado vengarse de Alberto algún día (yo si) el caso es que años más tarde un mal día de verano murió en un puto accidente. Pero yo si he podido vengarme por él. Aunque no es del todo exacto porque yo no he planeado nada. Fue una venganza providencial por aquello de que a veces hay justicia en el cielo. De todo esto me he enterado ( como de tantas cosas en mi bendita ciudad) tarde y de segunda mano.
Resulta que pasaban los años y el padre de Alberto no volvía a casarse. Cuando todavía era joven y además tenía a su cargo 3 hijos a los que criar sólo, amigos y parientes le justificaban con aquello del dolor no superado y la imposible sustitución. Con el tiempo todo León empezó a sospechar otra cosa. El padre de Alberto fue exteriorizando una pluma inédita en él. Cada año se hacía más y más femenina hasta el punto de que la gente se preguntaba quien era más señora de la casa, si la muerta o la viva. El mismo padre de Alberto acabó por confirmarlo en una boda familiar. Borracho perdido se levantó de la silla y habló: " estoy seguro de que durante todos estos años, desde que se murió mi esposa, os habeís preguntado porqué no me casaba de nuevo o ni tan siquiera me veiaís con otra mujer... pues bien, hoy quiero deciros porqué: por que soy gay!!". Algunos vasos cayeron al suelo. Una cuñada del Opus se desmayó, hubo exclamaciones. Pobre Alberto.
Bueno, al menos su padre no lleva pendientes.

13 de julio de 2012

LA CHICA DE LA CURVA

Aparenta ser una chica tradicional: no se pinta demasiado, no se droga, un toque ligeramente pijo, pero está como una puta cabra. Y no hablo en el sentido gracioso, de una locura sorprendente e irreverente, no, literalmente está mal de la cabeza. Me recuerda a la madre de Carrie. Aparece en el Atahualpa cuando nosotros bajamos y ella sube. Imposible escabullirse, imposible disimular. Su emboscada en el desfiladero de las escaleras ha sido perfecta. Se nos queda la misma cara que tenian los protagonistas de alguien voló sobre el nido del cuco cuando aparecia la enfermera Fletcher. La noche está definitivamente echada a perder, nada la puede salvar, bebemos, pero todos sabemos que algo no encaja, algo se ha roto. Con ese puto imán que tengo para atraer raras, ciclotímicas y taradas varias, la mayor parte del peso de la conversación recae sobre mi y tengo que aguantar joyitas como “pues mis amigas son muy setas”. “Joder, entonces follar con ellas tiene que ser lo más parecido a practicar necrofilia”, le suelto. Ni pilla la ironía. Llamarlas setas alguien capaz de pasarse 19 minutos sin tomar nada en un bar y con la mirada perdida en el vacio ya dice mucho. Además sé que miente porque un día estuve tonteando descaradamente con una de sus amigas y si no fuera por su complejo de perro del hortelano, estoy seguro de que las cosas habrian terminado de una forma más... adulta. Sus amigas.
Miro a mi alrededor buscando un rescate en forma de mirada sincera y que no busque nada y lo encuentro en forma de unos ojos verdes sonrientes ( puedo jurar que los ojos sonreían) así que me acerco a ellos como si fuera un naufrago y ellos mi tabla de salvación en medio del oceano y para asombro de propios y extraños la torre de control me da permiso para aterrizar. Hablamos, hablamos y hablamos, nos reímos del mundo y bebemos. Eso me anima (que entren los payasos!!).Es compartiendo un cigarrillo a la puerta cuando reaparece la loca con su vena de defensa central y nos hace un marcaje del que nos escabullimos con la escusa de ir a casa. Veo a Mario irse cautivo y desarmado y sé que hace tiempo que Juanjo ha tirado una bomba de humo ninja y se ha volatilizado. Llevado por los roces, los gestos y la voz en mi cabeza que grita: “”hay barra libre”! lanzo mi primer torpedo por el camino. La cobra que me hace es tan rápida, elástica y agil que se me queda cara de Buster Keaton. Joder con las extranjeras! Eso de hacer la cobra debe ser una optativa del instituto por que esa gracilidad de movimientos a las 7 de la mañana y con varias copas encima no se consigue así como así. En el portal de su casa lanzo el segundo torpedo jurándome a mi mismo que si hago agua con este la van a dar mucho por el culo, pero el torpedo alcanza su objetivo y por primera vez usamos la lengua para otra cosa que no sea hablar.
Regreso a casa sonriendo ante la perspectiva de una semana que gracias a ella se me va a hacer cortita. Es al llegar y sólo al llegar cuando me doy cuenta de que he perdido su telefono.
No sé, igual no era merecedor de una chica como ella, pero si algún día lees esto quiero que sepas que hoy he soñado con que sonaba el móvil, lo cogía, eras tú y sólo por eso este día se convertía en el mejor día del verano...

21 de junio de 2012

LOS MINUTOS ME LLEGAN AL CUELLO

Nadie contaría esta historia, al fin y al cabo tan sólo es la instantanea de un comentario, de una casualidad. Hoy en el trabajo, mientras mis manos manoseaban un vaso de papel lleno de café y mi cabeza sobaba el aburrimiento intentando escabullirme de las estupideces que, por lo general, sueltan mis compañeros de trabajo escuché una frase que me ha dado que pensar. Uno de los hijos de una compañera de trabajo tiene "estres escolar". Y debe ser algo serio, ella afirmaba con gesto de preocupación que se lo ha dicho el psicólogo. Estoy seguro de que esto solo sirve para arrojar al ciberespacio lo que el alma no debe albergar y para que un montón de desconocidos puedan darse el gustazo de revolver en mis miserables hazañas emocionales, pero ya que estoy barriendo mi vida hasta el otro lado del espejo, debo decir que mis ojos relampaguearon inmediatamente recordando lo que era una infancia en una pequeña ciudad de provincias a finales de los 80.
En mi caso me despertaba mi madre sobre las 8, ellos en pijama se levantaban, mi hermana aún dormía. Entre su indiferencia yo tomaba un desayuno rápido y salía al frio cuando todavía era de noche. Con los ojos entornados contemplaba el rostro espectral de la ciudad dormida: estudiantes y obreros dirigiéndose cansinamente al trabajo, los últimos tristes borrachos, los primeros coches del día. Nos reuniamos en el patio y subiamos a clase hasta la Una con un intervalo de 30 minutos para el recreo.
Regresaba nuevamente a casa, después de una fugaz comida en la que raramente alguien se dirigía a mi, de vuelta al colegio. Las clases continuaban hasta las 5 y media, tediosas jornadas que combinaban programas como matemáticas (sigo odiándolas), sociales, lengua, inglés, naturales, historia y tal vez entrenamiento de basket hasta que al caer la noche llegaba definitivamente a casa con la cartera repleta de obligaciones y deberes para el día siguiente. Aquella sensación de incapacidad, de inseguridad, de deber . Aquella fábrica incesante de remordimientos y dudas que era mi casa. Aquel aprendizaje de la rigidez y el miedo.
Parece ser que hoy los psicólogos llaman a eso "estres escolar".
Entonces lo llamaban simplemente educación...

4 de junio de 2012

RECICLANDO Y PUNTO

Otro regreso. Volver a León con Juanjo y Mario, con la moral alta y la perspectiva de un finde semana sin otro plan a la vista que alcohol y desfase en una ciudad que ya no reconozco como mía. Eso tiene su lado bueno. Me produce cierto alivio mongolo el no tener que posar para nadie. Ir a León en los últimos tiempos me produce sensaciones encontradas, no tengo la sensación de volver a casa. Y además como han cambiado los bares donde me solía mover y mis compromisos sociales son cada vez menos me siento un poco como Pulgarcito intentando encontrar el camino al hogar siguiendo un rastro. Recoger lo dejado para intentar regresar al hogar. En León tampoco es que vayas demasiado lejos, pero eso tiene sus ventajas. Es más dificil perder el camino de vuelta a casa.
Esta vez León ha tenido varias caras. Por ejemplo la de Gaby que en un par de llamadas vuelve a asombrarme y a conmoverme con su generosidad y me habla de la soledad que siente en Valladolid y como la forma de protegerse es hacer mucho sin detenerse a pensar si se está siendo mucho y de como condensar su rutina a base de tertulias en la Céltica y de finales felices.
O la de aquella chica de la carrera que estaba de tapas en el Cid, enganchada a un chulazo de manual. Engominado y rubio,con pinta de ponerla a bailar mambo en cuanto menos se lo esperase. Alto, galán, y con la raya en su sitio. Vestido de blanco iba el maromo, marcando estilo y clase como si no fuera de este mundo. Treinta y poco le calculé, y a ojo creo que de su billetera saltaban billetes como salmones remontando el río. Se besaban en la plaza mientras sujetaban unas copas de tallo alto, los dos tan monos y perfectos. Ella bebiendo algo que intuí Canei, ese vino que le recomendé una noche de exámenes y confesiones.
Pero que mérito tiene eso?. Enamorarse del guaperas, del buen chico, del héroe.Eso es lo fácil. Ella que creo recordar era de algún lugar cerca de Ponferrada, bien podía haberse buscado otro berciano, uno de esos de pueblecitos pequeños tirando a botijero, grueso, peludo y con aficiones modestas. Refugio del landismo más cañi y superviviente del último encierro minero.Pero claro, ella siempre quiso lo mejor. El solomillo bien cortado y la mesa junto al escenario. Lógico, me digo. Todos queremos lo bueno, faltaría más.
Si, esta vez el viaje a León ha tenido varios rostros, pero el más importante ha sido el de la chica peligrosamente atractiva que poseía una sonrisa a ratos muy dulce y a ratos muy irónica y que mantuvo una distancia prudencial en el Punto, distancia que permitió que la conversación fluyera de forma natural e impidió que ella escuchase mis pensamientos llenos de deseo, timidez y congoja.
Por eso escribo esto, porque es una forma de recordar el argumento de esas noches. De dejar constancia. Tomo nota por no haberme atrevido a romper esa distancia con un beso improvisado y canalla. La distancia es la clave. De todas formas casi mejor así, los golpes suelen doler más cuando más cerca y viendo su abrazo peligroso y extremo ella tenía pinta de golpear de lo lindo.
Por eso lo escribo, para tener otro recuerdo que regalar a mis amigos el día que se enteren de que sigo con un blog, para que no olvidemos lo que pasaba en noches como esa, para que algún día, esto, lo que demonios sea esto, tenga cierta utilidad y merezca la pena.


24 de mayo de 2012

EL CADAVER DEL DIA

La verdad es que cuando me has dicho que ibas a tener un crio, lo primero que he pensado es que Patricia tenía un amante, me niego a pensar que tú también has agachado la cabeza y te has plegado al chantaje. Luego, ya me conoces, he buscado esa canción de Aute que nos gustaba, la de “mira que eres canalla” y creo que voy por la séptima audición.
Y me acuerdo de los momentos pasados, de los más absurdos, y te doy la razón: nunca supe jugar bien al ajedrez. Tengo especial preferencia por las piezas blancas. Y eso es lo que me gustaba de jugar contigo entre humo y palabras. Me molaba (como ves sigo usando expresiones indignas) que mi reina sedujera al rey negro y le encerrase en algún rincón para practicarle todo tipo de perversiones sexuales. Me imaginaba, en esos largos y tediosos tiempos muertos en los que tú pensabas alguna jugada genial como la que le hiciste a Wil Sparreboom, a la reina llorando y el rey negro como alguien con mucha paciencia. Se me ocurre que me gusta lo blanco, menos la leche de cabra y el real Madrid. Supongo que ahora soy el alfil bufón del sombrero bicolor de cascabeles y que mi única meta hoy es entrar con esto en el torrente sanguíneo de tu vida y tatuarte las paredes de las venas con mis paridas.
Y es que buenos fueron los tiempos pasados ¿no?. Sucede que me da la impresión de que con un crío en tu vida eso va a cambiar. No me imagino intercambiar teorías absurdas, jugar a la portuguesa, hacernos preguntas y encontrar recuerdos en los que columpiarnos mientras cambias pañales y reconocerás conmigo que va a ser dificil seguir cantando canciones antiguas, de guerra, de amor y de sangre. O seguir emborrachándonos de odio, de risas, nostalgias y venganza. O pensar en que musiques alguna de mis tontas poesías. En fin Calamaro ya lo dijo: “quiero que me recuerdes así con el viento en las velas”. De todas formas bastante hemos tardado, eso confirma la teoría de que los ángeles caídos estamos citados con la convencionalidad un pelín más tarde que el resto del mundo. Y no me consuela, Pelu, ahora solo pienso en que Aute ya lo dijo: “mira que eres canalla” Y es que sigo sin asociarte al concepto de padre. Y entre las mil recuerdos tuyos, curiosamente ahora mismo, de lo que no logro deshacerme es de la imagen de tu rostro y tu nariz, de ti desgarbado y encorvado, con un ducados humeante, vagando solitario con tus andares peculiares ( Sabina ya lo dijo: “has patentado un modo de andar”) por las calles de esa ciudad infame.
Pero el que mejor te definió, sin duda alguna, fue tu favorito, fue el de siempre:


14 de mayo de 2012

SIN ALMIBAR

Hace tiempo que no voy a la Espannola a pesar de que me gusta bastante el lugar y la música que ponen, en eso estoy pensando mientras caminamos hacia el Moderno cigarrillo en ristre. De repente en la puerta de la Espannola una voz de fumadora llama mi atención y me giro y mis pupilas chocan con una mirada que me mira y decido que esa mirada bien vale un cielo... o un infierno. Y a pesar de tener unas amigas que orbitan a su alrededor como putos satélites, sin saber muy bien como comenzamos a hablar sin medir las palabras. Por eso no tardo en darme cuenta de algo, sin hipocresías: es tan tonta como parece. Pero en esas ella hace un gesto con los labios y con ese gesto cruza la linea Maginot de mi interés. Además estoy un poco pedo y me gusta fisicamente, así que me convierto en el Indiana Jones del sexo, haciendo labor de arqueología. Intentando encontrar algo aprovechable en algún sentido que desconozco. Ella, como la mayoría de las chicas que conozco, necesita una excusa. Así que trato de proporcionársela a base de palabras y teatro. Yo soy más básico, sólo necesito un lugar.. Varias copas y una conversación después me dice que le apetece ir a otro lado y en el fondo sospecho que le apetece pasar la noche calentita y le pregunto donde y me pregunto si podré saborear lo que hay debajo de su ropa y me responde que a algún sitio donde estar más cómodos y le pregunto que si a mi casa y ella dice “porqué no lo has dicho antes?” y antes de que diga “antes” yo digo “taxi!”. Y llegamos a casa en menos de 10 minutos y subimos y hablando de principios, finales y de cosas por el medio le voy arrancando sonrisas y más levemente aún caricias, y después nos besamos sin usuras y ella me pregunta que si me da morbo la situación. Morbo? Las cejas se me arquean y los dientes me crecen hasta rayar el suelo. La presión de mi dedo índice sobre su cadera deslizando un tanga hacia la nada, me produce más bienes que un telemaratón. La linea que bordea el límite del bronceado limita el lugar donde se encuentran los viajes, las canciones que hablan de esto, los principios y los finales felices. Oigo una voz que me dice muy dentro. “Olé!!” cuando después de morderlos sus pezones apuntan al cielo que en ese momento soy yo y luego respiro hondamente, como si me importase, como si sintiera algo más que el básico calentón que me mueve y noto que el calor y la humedad me dan la bienvenida: “adelante señor, le estábamos esperando” y me acerco más aún, y me pego a ella como una calcomanía. y entramos juntos en un espacio más allá de las palabras. En la imaginación todo nos es posible, pero en la cama y en la vida uno está limitado a 2 actuaciones: lo que tienes que hacer y el ridículo. Generalmente suelo optar por la segunda, pero hoy no. Esta noche le he pedido a mi cuerpo un poco de colaboración. Al menos hasta que se vaya.
Que voy a hacer contigo? Me pregunta en la puerta antes de despedirse. Haz lo que haces con tu novio: ignorarme. Respondo.

23 de abril de 2012

ARRASTRADO EN EL TIEMPO

La verdad es que no tengo la vida muy en orden, de hecho toda mi vida se reduce a lo mismo: alcohol, sexo, viajes, libros, música, palabras, sonrisas y puestas de sol. Y a como conseguir todas esas cosas usando mi sueldo como referencia.
Noche, otra noche. Hoy toca salir. Es primavera y es manga larga. Actuo como las putas ratas de laboratorio que les pones un botón y un queso y descubren con el tiempo que el queso cae cuando tocan el botón....yo sigo dándole al botón aunque ya no haya queso. Hoy toca salir. Me visto como un actor de teatro que se prepara para una función. Lentamente, en un deliberado silencio, con mirada concentrada. Salgo. Bar de tapas, Van Dick, caña, caña, caña, Birdland, saludos, copa, copa, refugiarme en la frialdad y esquivar miradas, La Calleja, copa, servicio de tios ocupado, susurrar un “que tal” igual que el del finde pasado, igual que el de siempre, Clavel 8, espejo 10x10 lo suficientemente grande para ver que me estoy emborrachando de nuevo, diseño, Tum Tum, preservativos de latex, buena música, hablar con alguien que no eres tú, otro bar encontrarme a una persona que no sé que pensó pero si. Y no te veo. Alguien me da 2 besos al salir ella y entrar yo y se confunde al nombrarme, quien lo hubiera imaginado hace unos años, otra copa, descubro que tengo una resaca aguardándome a la vuelta de la esquina, ¿y esto que es? ¿ y de quien son las manos que tocan mi espalda? Y una que trabajó conmigo bailando sin ganas con los ojos cerrados. Y yo pensando en tenerte como hace una semana acariciándote por encima de los Levi´s como diciendo amor mio te voy a besar hasta que se me duerman los labios, pero no. Hoy no te he visto. El bar como siempre (maldita sea) acaba por cerrar. Salir del Puerto una vida más tarde. Escaleras, despedidas, calle recta, torcer en la esquina, cuesta, recta, curva recta, plaza, recta, paso de cebra, portal, luz, ascensor, llaves, putas llaves, cama, nada más. Y esta noche no te he visto.

10 de abril de 2012

NAUFRAGO

Estaba pensando en bajar a tomarme algo y comprobar si la camarera del O´hara´s ha notado que hoy la miraba con más insistencia que de costumbre. Pero prefiero quedarme fumando un cigarrillo tras otro y tecleando, y es que ha pasado bastante tiempo desde la última entrada. Podría contar ahora alguna historia sobre pasados, filmotecas, amaneceres y mochilas para hacerme el interesante, o decir que han sido unas vacaciones de mi mismo, unos días libres de enfrentarme (y afrontarme) las miserias. Pero mentiría. Lo que ha sucedido es más simple que todo eso: me he quedado sin internet, he estado como un Robinson Crusoe: cibernéticamente aislado. La verdad es que el tiempo pasa más lento sin internet. Y como en este lapso lo único que he hecho ha sido seguir viviendo en los bordes de lo convencional, daré ahora unas polaroids de lo que ha sido mi mediocre existencia en estas semanas, unas instantaneas en las que se ve que lo único reseñable tal vez sería que he ido de piquete en una huelga general sintiéndome fuerte e invencible como cuando éramos adolescentes y veíamos una peli de acción mientras vagaba sin remordimiento por los polígonos industriales y las calles de Salamanca en una noche confusa en la que acordarse de términos que tenía casi olvidados como solidaridad y conciencia y olvidarse de como son los chicos buenos. También estuve en una manifestación en la que un montón de gente trató de impedir que el silencio fuese la tumba de su rabia. Aunque quizá no fuera una cuestión de rabia, sino de rebeldía. No sé. Unas semanas más tarde tengo en ocasiones la sensación de que entre todos estamos construyendo nuestra propia cárcel.
También he conocido a 2 personas que siguen el blog que parecen majos (alguien que mezcla INXS con Placebo no puede ser mala persona) y además ambos tienen unos blogs muy apañaditos e interesantes así que me siento como un chucho callejero husmeado en cualquier parque por 2 perritos de lacitos, libreta de vacunas y pedigree.
Por otro lado el habitual desfile de findes idénticos sólo se ha visto alterado por la aparición de una chica capaz de hacerme sentir como una gominola en una hoguera. Sólo quería compartir la soledad y un cigarrillo a la puerta del Tum Tum, pero su camiseta ajustada provocó inmediatamente que yo ajustase todos mis pensamientos a ella, además sonaban de fondo Suede, y para alguien como yo, que va permanentemente conectado a un MP3 por aquello de hacerse la ilusión de que la vida tiene banda sonora, pues...eso. Dicen que tenemos millones de músculos en la cara, rodeando los labios, alrededor de los ojos. Imagino que es cierto, pero el caso es que no logré mover ninguno mientras ella me hablaba. Puedo jurar que tardé en percatarme de que el chasquido de palomitas de maíz que escuchaba de fondo mientras ella hablaba eran mis neuronas estallando. El hecho es que sus palabras bien seleccionadas me hicieron preguntarme de vuelta a casa algunas cosas. Entre ellas cuantas veces debo cagarla antes de asumir de un modo objetivo que he metido la pata, que me he vuelto a convertir en un error.
Y nada más, que por ahora seguiré aquí durante un tiempecito más dejando retazos de mi vida atrapados en este blog estúpido para que sean liberados cada vez que alguien los lea...

20 de marzo de 2012

100 AÑOS DE SOLEDAD

Hace años que tengo ese libro firmado por Garcia Marquez. Recuerdo que antes de leerlo en la adolescencia ya me parecía que debía de ser un libro cojonudo simplemente porque el título me parecía genial. Ahora ya lo he leído y puedo decir con conocimiento de causa que es un libro de la leche. Una puta obra maestra.
Y es que muchas veces cuando el título es bueno ya no hace falta leerse lo demás. El contenido por huevos tiene que estar a la altura. Por eso de vez en cuando saco a pasear algunos libros por la calle (Primavera con una esquina rota, El olvido que seremos, Música para camaleones...) y los abro en alguna terraza para que la gente pueda ver el título y sepan que estoy leyendo (o haciendo como que leo) un libro de la hostia. La de tiempo que pierdo practicando soberanas gilipolleces. Ahí lo dejo.
Leemos libros para saber si nos molan, si son buenos, si nos gustan. Con 100 años de soledad no hace falta, es bueno y punto. Y te ahorras el resto. No tiene nada que ver con el autor, del que por cierto todo el mundo habla y conoce como si los fuese a poner un piso.
Con las personas me sucede algo parecido. El título importa. Me acerco a ellas para saber si merece la pena conocerlas, para saber si están a la altura. Como el tipo del otro día cuyo titulo era “organizo un rally solidario por África y busco patrocinadores”. Después de eso pues como que apetece conocerlo, claro. O la otra, la que se titulaba “amo los defectos de mi marido” y su amiga era el volumen 2 de “hoy no están los raros de tus amigos”. Libros malos, me dije. Con ese título, ya no me apetece leeros. Está todo dicho
Nos arriesgamos a conocer a la gente, digo, para luego juzgarla y poder decir si merece la pena conocerla. Gente con título bonito, eso es lo que necesito.
Ves una serie o una peli que te han recomendado solamente para saber si es buena. Luego la valoras en base a lo bien que nos la hayan valorado nuestros amigos. Si te gusta un seis y a tu amigo un nueve, tú le dirás que un cinco pelao que no es para tanto cacho cabrón.
Con las personas casi lo mismo pero al revés. Da la impresión de que la gente que nos presentan tiene carta blanca dependiendo del titular que nos haya dado nuestro amigo común. Los defectos se ven disimulados y mitigados por el barniz generoso de la amistad y de las anécdotas vividas. Los amigos de mis amigos ganan dos puntos. Igual que las chicas con pelo corto y gafas.
Si he conocido en mi vida a cien personas, desde hace tiempo todas me parecen ya conocidas. Me presentas a Pablo y creo que es igualito que el número 63 de mi lista. La morenita de la otra noche pues es más bien el 17. Y así con toda la gente nueva. Sé que puede resultar triste, es verdad, pero me sale natural.
Muy de vez en cuando aparece alguien diferente, con un buen titular a sus espaldas y demasiado tiempo libre. Entonces puede que esa persona pase a ser la 101. Algo nuevo que sí que merece la pena conocer.
Amo el olor a pedantería por las mañanas...

6 de marzo de 2012

SANANDO HERIDAS

Diferente, creo que esa sería una buena definición. Me siento diferente. Pero no en el sentido de especial o extraordinario. Ni raro ni extravagante ni nada de eso. De hecho soy una persona medianamente integrada en la sociedad. Que desde hace un tiempo vive en Salamanca y hace exactamente lo mismo que todo el mundo. Arriba a las 7 para ir a currar, 7 horas al día, 5 días a la semana, en un curro que me la pela, pero que me da de comer y me paga los vicios. Unos vicios que no se salen de lo normal: alcohol, tabaco, viajes, libros y alguna que otra droga esporádica más. La vida normal y corriente. Generalmente bastante aburrida con algunos momentos más o menos logrados pero muy dispersos y cada vez más esporádicos. Pero a veces me siento alejado de la normalidad
Hoy por ejemplo me he cruzado otra vez con el tipo que nunca seré por la calle Toro, en dirección opuesta. Ni siquiera me tomé la molestia de poner algo de mi parte para reconocerle y se me despistó para siempre a la vuelta de la primera esquina.
Él siempre vivió en la cálida comodidad del hogar. Yo superada la expectación inicial de la primera ciudad que habité intenté probarlo todo.
Apuesto a que estudiaba 4 horas todas las noches y algún día se acabará dando cuenta de las que no estrenó. Mientras mis noches ser reunían en bares y me insinuaban aventuras en cada esquina y siempre me quedó algo pendiente para septiembre(no siempre asignaturas, que soy de la teoria que los peores exámenes se pasan fuera de las aulas).
Estoy seguro de que nunca le han ardido los labios de haber estado sumergidos entre las piernas de alguna dama ni ha sentido la tristeza absurda de no haber planeado despedidas.
Los suyos le querían y a mi me robaban el tiempo de vivir.
Tendrá resacas sin haberse emborrachado y yo seguiré preguntándole a los vasos de donde vengo y a donde voy.
Él es un hombre de provecho. Pero yo…. Yo al final del verano me voy a la India!!

17 de febrero de 2012

UNIDAD DE NUEVAS URGENCIAS

Esto es urgencias.
Aquí la vida y la muerte se fuman un pitu tras otro. La noche ha caido y hace contrastar aún más el neón de Caja España del cajero (quien sería el iluminado que tuvo la idea de poner un cajero en el hospital?).
Una mujer desgraciada a cargo de un niño tonto grande y fuerte como una grua da el parte de algún familiar chillando y escupiendo al movil: "llegó de clase con un tic y luego se le rompió la boca y un ojo, así que no sabemos..."
Todos intentan dar buenos consejos. Por eso se escuchan tantas gilipolleces. Todo el mundo quiere ser bueno porque en el fondo se alegran de que ellos son los que esperan preocupados y no los que están dentro bien jodidos, tal vez flirteando con la muerte, con la invalidez, con el dolor y el sufrimiento. Afuera uno es libre y da gracias. Y fuma. Pocos callan, me sorprende mucho el que la mayoría se tienen por gente experta en situaciones de este tipo.
Una choni pedorra sale con collarín. Una vieja es ingresada en silla de ruedas mientras se queja como si se hubiese caido desde un 6º. El niño tonto rie y quiere ir a conducir la silla, la mujer al teléfono le sujeta a duras penas y al final se zafa y se abalanza sobre la vieja. Un camillero con pinta de ex-loquero le placa como un jugador de rugby. El niño deficiente se derrite en babas guturales y los músculos del cuello se tensan como cables de acero. La vieja mira y se calla. La madre del guaje pasa de todo."Ya ves, la boca y un ojo rotos, de repente...Diosdelamorhermoso!!"
Todos caminan, todos miran sus móviles. Esperan algo, pero nada les va a salvar, deben esperar.
El tipo de seguridad tiene pinta de llevar un pedo del carajo o quizá sea un yonqui, o tal vez solo sea cojo.Todo se puede dar simultaneamente en este universo.
Una tipa empapada en aire de Loewe no se separa de mi, con lo grande que es esto. Ha ido andando y desandando hasta que ha terminado por sentarse pegada a mi. Me tiene cocido con ese tufo fuera de lugar, aquí solo debería oler a antiséptico, a desinfectante y a sábanas limpias.
Cuando he salido a fumar he visto como al niño tonto lo han despachado en un taxi con unos familiares mientras su madre daba instrucciones por la ventanilla:
"ya va cenado, sólo dadle las pastillas, las dos, y la leche". Cuando entro me da la impresión de que la actividad se acelera.
Dos hermanas que están superbuenas traen a sus padres que se acaban de dar un hostión en Golpejas. Un montón de uniformes verdes pasan a toda hostia, como una bandada de estorninos. Uno de los pivones relata a su novio el hostiazo llenando el móvil de lágrimas y carmín. Puedo oír que tambien iba el perro y que ha palmado. Extraño. Algunos me miran desde hace un rato y se preguntan qué cojones andaré escribiendo.
Salgo de nuevo a fumar.Un conductor con coleta baja de una ambulancia espectacular que parece un ovni. Un negro gigantesco habla en una lengua extraña y contundente y hace grandes aspavientos como si se fuera a comer a alguien. En sus fosas nasales podría anidar un buho y sus dientes brillan en la oscuridad como marfil. Estoy casi seguro de que al niño retrasado le hubiese gustado ver a este tipo gritar y gesticular como lo hace. El uniformado debe haber recalado en el bar porque hace tiempo que no le veo.
A mi derecha un magrebí escupe con una cadencia regular algo espeso y repugnante. No es que mire, pero no puedo evitar oir sus densos esputos aterrizando sobre la acera. Me ronca los cojones que sean negros, blancos o amarillos, odio a los que escupen. Los odio con toda mi alma, casi tanto como a los que tienen un coche tunning o a los que llevan banderas de españa.
Por cierto: ¿Qué cojones le estarán haciendo a mi madre ahí dentro??.

11 de febrero de 2012

SIN RUMBO

Sentado en el andén de una estación con nombre de destino. Bandolera en ristre y maleta a mis pies. Pies doloridos de tanta zancadilla al andar y al fondo una luz que ilumina un borracho dormido al frente de su vida y a su lado un brick de vino. Mi imaginación empieza a funcionar por libre y se me difuminan los sonidos del entorno. Eso me lleva a pensar en Noelia y en que a veces me dice que no la escucho, pero no lo puedo controlar, es superior a mi. Pienso en el borracho como un personaje de un cuento que ha olvidado el camino a casa y ahora intenta contra su voluntad encontrar el regreso al país de nunca jamás en el fondo de una copa.
He visto a muchos como él. Pasan como un suspiro se les puede ver siempre al final de una borrachera o al principio de una resaca, con el aliento del que sabe que nadie le espera. Me doy cuenta de en el fondo ese tipo y yo tenemos algo en común y quiero hacerle una señal sutil, algo que le haga comprender que debe frenar y coger fuerte el volante de su vida. Pero su fugaz mirada no admite advertencias ni consejos. Lo más probable es que no necesite los consejos de alguien que le da miedo conducir por las aceras asfaltadas del destino, alguien que no sabe como agarrar su propia vida. De hecho ni él ni nadie repara en mi.
Me marcho. Voy con mi maleta y mi bandolera, casi no sé hacia donde, no hay flechas que señalen el camino a seguir. Pero poco importa, tampoco a mi me espera nadie. Seguiré caminando con zancadillas en cada paso, sobre esta círcularidad de vida, haciendo señales que nadie escucha a todos los raros, los vagabundos, a todos los borrachos que se crucen conmigo de aquí al final del destino.

9 de febrero de 2012

FRIO

Cuanto frio puede encerrar una noche de Enero... Vale que el otro día Mario, Juanjo y yo calentamos la noche discutiendo acerca de las diversas formas de afrontar una situación absurda y mongólica. La situación ni siquiera es original, alguien la postuló primero: Estás en el Blue y conoces a una chica. Es guapa y parece maja, incluso divertida, para entendernos, de esas que no te presentan todas las semanas. Hablais de la vida, preguntas de transición para comprobar que no es una asesina en serie o tiene graves desequilibrios ( quien a estas alturas no los tiene leves). Entonces, como suena Nirvana y te mueres de ganas de ponerte a dar saltos como un enajenado, preguntas algo inocuo, sin peligro aparente: " Qué música te gusta"?... Y surge la bomba: "psé, a mi me da igual, la que me pongan, me gusta toda".
Tócate los cojones maripuri. A ver, una aclaración que estos no acababan de asimilar: no soy un clasista musical.Aunque en lo único en que estoy de acuerdo con los 40 principales es en que sería muy dificil vivir sin música, que quede claro que puedo llegar a entender que te guste que te hablen de sentimientos con palabras mil veces gastadas como Bustamante o prefieras el amor cantado desde el estómago de Los Planetas o desde más al sur como lo hace Extremoduro. Me la pela, cada uno nos envenenamos el alma a nuestra manera. Toda música es respetable, vale, hasta ahí de acuerdo... pero lo que no me puedes decir es que no se te eriza el pelo con nada, que te da igual una cosa que otra, que sientes lo mismo escuchando a Nacho Vegas o a Janis Joplin que a Justin Bieber o a Ricky Martin, eso es muy triste, no me jodas.
A todo esto la dama sigue con su perorata... la miro y ya no es la misma. No sabría porqué, pero incluso siento algo parecido a la pena que se mezcla con el inicio de un ligero desprecio antiguo y oscuro que surge de las entrañas. Se acabó, de estás si que me presentan alguna a la semana, casi hubiera preferido una asesina en serie con un poster de Bisbal o una loca adicta a la rumba facil de Estopa.
Lo dicho: cuanto frío puede encerrar una noche de enero...

23 de enero de 2012

CLANDESTINO

Iba a escribir sobre tí, te lo juro, sobre un día (que imagino no recuerdes) en el qué te tomé el pulso mientras leíamos escuchando a Lou Reed y nos acariciábamos. Bombeaba 63 veces entre 2 minutos absurdos de una tarde de otoño. El mio iba varios latidos por detrás y todavía me pregunto si eso significaba algo o es que soy un completo inutil haciendo cálculos o simplemente era la factura del tabaco y los excesos, el peaje a pagar por tantas noches solo y estupendo... porque me niego a pensar en algún tipo de problema cardiaco que me lleve a la tumba.
Pero ya sabes lo que me cuesta hacer lo que tenía pensado y lo que me cuesta intentar darle un sentido a mi vida, y además hoy tengo el ego en carne viva. Así que prefiero encenderme el segundo cigarrillo desde que he empezado esta entrada y decirte que es de noche y hace frio y suenan los Piratas y el resto del mundo me la trae bastante floja. Y es que de repente me he dado cuenta de que me apetecía escribir como antes. Como si vomitase hasta que no quede nada dentro.
Y decirte que de nuevo tengo un blog sobre esta vida simple y aburrida como un telefilm de antena 3 que llevo y que esta vez tampoco se lo contaré a nadie que no sea un completo desconocido(y esta vez seré más radical y solo me abriré la gabardina de la sinceridad para gente que no conozca el anterior blog)como un lobo que va borrando con la cola el rastro de sus huellas en la nieve. Y eso te incluye a tí. Un blog en el cual hablar de nuevo de todos los horteras que se llevan a la chica a mitad de la noche mientras yo hablo con mis amigos sobre cine, de todos los modernos que se las follan mientras yo me pido la última copa en el último bar, de esas niñas que sonrien desde el final de la barra y luego desaparecen como el ajo a los vampiros. De esas chicas que tienen mi número en el movil y cuando están a puntito de llamar se cogen un dvd. De aquella maldita noche en la que los taxis de Gran Vía se convirtieron en calabazas para recoger a una Cenicienta capaz de coser sonrisas con su lengua en mi boca. Calabaza que apareció en medio de una noche para llevarsela a Garrido donde un cuerpo caliente la esperaba, dejando atrás la mirada decepcionada de un chico solitario sin drogas en su apartamento de la Avenida de Italia.
Así que como ves voy a seguir durante un tiempo manteniendo el equilibrio a base de palabras e intentando firmarme la escayola con el brazo bueno, a ver como sale. Escribiendo sin más, sin pretensiones, con la esperanza de que nunca lo leas, sabiendo que para tí nada ha cambiado pero para mi sí.
Yo escribo, alguien lee...

8 de enero de 2012

SUCEDE EN JUEVES

Me gusta ver turistas solas por Salamanca. Uno las ve caminar observando el entorno, abducidas por la arquitectura de las calles del centro. Secuestradas en medio de rutinas ajenas por la belleza de una ciudad sin manual de instrucciones. Confiando en que en ese viaje todo salga rodado. Me pregunto si yo actuaré igual cuando viajo.
Algunas son preciosas y yo, como es habitual con el amasijo mal colocado de neuronas que dios me ha dado por cerebro, fantaseo dentro de mí con la posibilidad de oler su perfume mientras les señalo en el callejero el maldito camino más corto a la Plaza Mayor.
La chica de pelo corto de esta tarde parecía recién salida de la portada de una revista Vogue de los años 60. Atravesaba Libreros con paso timorato y me preguntó como llegar a la portada de la Universidad. Alabé su acento y la acompañé hasta que embocamos el patio de las escuelas. Nos despedimos mientras la fachada de la uni a base de Plateresco nos adornaba la escena haciendo de decorado, pero cuando me alejaba, miré hacia atrás y la vi fotografiando con meticulosidad, encuadrando con una cámara reflex, y pensé que esa informe rana que todo el mundo busca y esos preciosos altos y bajos relieves jamás habían estado tan quietecitos para salir bien en una foto....