Esto es urgencias.
Aquí la vida y la muerte se fuman un pitu tras otro. La noche ha caido y hace contrastar aún más el neón de Caja España del cajero (quien sería el iluminado que tuvo la idea de poner un cajero en el hospital?).
Una mujer desgraciada a cargo de un niño tonto grande y fuerte como una grua da el parte de algún familiar chillando y escupiendo al movil: "llegó de clase con un tic y luego se le rompió la boca y un ojo, así que no sabemos..."
Todos intentan dar buenos consejos. Por eso se escuchan tantas gilipolleces. Todo el mundo quiere ser bueno porque en el fondo se alegran de que ellos son los que esperan preocupados y no los que están dentro bien jodidos, tal vez flirteando con la muerte, con la invalidez, con el dolor y el sufrimiento. Afuera uno es libre y da gracias. Y fuma. Pocos callan, me sorprende mucho el que la mayoría se tienen por gente experta en situaciones de este tipo.
Una choni pedorra sale con collarín. Una vieja es ingresada en silla de ruedas mientras se queja como si se hubiese caido desde un 6º. El niño tonto rie y quiere ir a conducir la silla, la mujer al teléfono le sujeta a duras penas y al final se zafa y se abalanza sobre la vieja. Un camillero con pinta de ex-loquero le placa como un jugador de rugby. El niño deficiente se derrite en babas guturales y los músculos del cuello se tensan como cables de acero. La vieja mira y se calla. La madre del guaje pasa de todo."Ya ves, la boca y un ojo rotos, de repente...Diosdelamorhermoso!!"
Todos caminan, todos miran sus móviles. Esperan algo, pero nada les va a salvar, deben esperar.
El tipo de seguridad tiene pinta de llevar un pedo del carajo o quizá sea un yonqui, o tal vez solo sea cojo.Todo se puede dar simultaneamente en este universo.
Una tipa empapada en aire de Loewe no se separa de mi, con lo grande que es esto. Ha ido andando y desandando hasta que ha terminado por sentarse pegada a mi. Me tiene cocido con ese tufo fuera de lugar, aquí solo debería oler a antiséptico, a desinfectante y a sábanas limpias.
Cuando he salido a fumar he visto como al niño tonto lo han despachado en un taxi con unos familiares mientras su madre daba instrucciones por la ventanilla:
"ya va cenado, sólo dadle las pastillas, las dos, y la leche". Cuando entro me da la impresión de que la actividad se acelera.
Dos hermanas que están superbuenas traen a sus padres que se acaban de dar un hostión en Golpejas. Un montón de uniformes verdes pasan a toda hostia, como una bandada de estorninos. Uno de los pivones relata a su novio el hostiazo llenando el móvil de lágrimas y carmín. Puedo oír que tambien iba el perro y que ha palmado. Extraño. Algunos me miran desde hace un rato y se preguntan qué cojones andaré escribiendo.
Salgo de nuevo a fumar.Un conductor con coleta baja de una ambulancia espectacular que parece un ovni. Un negro gigantesco habla en una lengua extraña y contundente y hace grandes aspavientos como si se fuera a comer a alguien. En sus fosas nasales podría anidar un buho y sus dientes brillan en la oscuridad como marfil. Estoy casi seguro de que al niño retrasado le hubiese gustado ver a este tipo gritar y gesticular como lo hace. El uniformado debe haber recalado en el bar porque hace tiempo que no le veo.
A mi derecha un magrebí escupe con una cadencia regular algo espeso y repugnante. No es que mire, pero no puedo evitar oir sus densos esputos aterrizando sobre la acera. Me ronca los cojones que sean negros, blancos o amarillos, odio a los que escupen. Los odio con toda mi alma, casi tanto como a los que tienen un coche tunning o a los que llevan banderas de españa.
Por cierto: ¿Qué cojones le estarán haciendo a mi madre ahí dentro??.
17 de febrero de 2012
11 de febrero de 2012
SIN RUMBO
Sentado en el andén de una estación con nombre de destino. Bandolera en ristre y maleta a mis pies. Pies doloridos de tanta zancadilla al andar y al fondo una luz que ilumina un borracho dormido al frente de su vida y a su lado un brick de vino. Mi imaginación empieza a funcionar por libre y se me difuminan los sonidos del entorno. Eso me lleva a pensar en Noelia y en que a veces me dice que no la escucho, pero no lo puedo controlar, es superior a mi. Pienso en el borracho como un personaje de un cuento que ha olvidado el camino a casa y ahora intenta contra su voluntad encontrar el regreso al país de nunca jamás en el fondo de una copa.
He visto a muchos como él. Pasan como un suspiro se les puede ver siempre al final de una borrachera o al principio de una resaca, con el aliento del que sabe que nadie le espera. Me doy cuenta de en el fondo ese tipo y yo tenemos algo en común y quiero hacerle una señal sutil, algo que le haga comprender que debe frenar y coger fuerte el volante de su vida. Pero su fugaz mirada no admite advertencias ni consejos. Lo más probable es que no necesite los consejos de alguien que le da miedo conducir por las aceras asfaltadas del destino, alguien que no sabe como agarrar su propia vida. De hecho ni él ni nadie repara en mi.
Me marcho. Voy con mi maleta y mi bandolera, casi no sé hacia donde, no hay flechas que señalen el camino a seguir. Pero poco importa, tampoco a mi me espera nadie. Seguiré caminando con zancadillas en cada paso, sobre esta círcularidad de vida, haciendo señales que nadie escucha a todos los raros, los vagabundos, a todos los borrachos que se crucen conmigo de aquí al final del destino.
He visto a muchos como él. Pasan como un suspiro se les puede ver siempre al final de una borrachera o al principio de una resaca, con el aliento del que sabe que nadie le espera. Me doy cuenta de en el fondo ese tipo y yo tenemos algo en común y quiero hacerle una señal sutil, algo que le haga comprender que debe frenar y coger fuerte el volante de su vida. Pero su fugaz mirada no admite advertencias ni consejos. Lo más probable es que no necesite los consejos de alguien que le da miedo conducir por las aceras asfaltadas del destino, alguien que no sabe como agarrar su propia vida. De hecho ni él ni nadie repara en mi.
Me marcho. Voy con mi maleta y mi bandolera, casi no sé hacia donde, no hay flechas que señalen el camino a seguir. Pero poco importa, tampoco a mi me espera nadie. Seguiré caminando con zancadillas en cada paso, sobre esta círcularidad de vida, haciendo señales que nadie escucha a todos los raros, los vagabundos, a todos los borrachos que se crucen conmigo de aquí al final del destino.
9 de febrero de 2012
FRIO
Cuanto frio puede encerrar una noche de Enero... Vale que el otro día Mario, Juanjo y yo calentamos la noche discutiendo acerca de las diversas formas de afrontar una situación absurda y mongólica. La situación ni siquiera es original, alguien la postuló primero: Estás en el Blue y conoces a una chica. Es guapa y parece maja, incluso divertida, para entendernos, de esas que no te presentan todas las semanas. Hablais de la vida, preguntas de transición para comprobar que no es una asesina en serie o tiene graves desequilibrios ( quien a estas alturas no los tiene leves). Entonces, como suena Nirvana y te mueres de ganas de ponerte a dar saltos como un enajenado, preguntas algo inocuo, sin peligro aparente: " Qué música te gusta"?... Y surge la bomba: "psé, a mi me da igual, la que me pongan, me gusta toda".
Tócate los cojones maripuri. A ver, una aclaración que estos no acababan de asimilar: no soy un clasista musical.Aunque en lo único en que estoy de acuerdo con los 40 principales es en que sería muy dificil vivir sin música, que quede claro que puedo llegar a entender que te guste que te hablen de sentimientos con palabras mil veces gastadas como Bustamante o prefieras el amor cantado desde el estómago de Los Planetas o desde más al sur como lo hace Extremoduro. Me la pela, cada uno nos envenenamos el alma a nuestra manera. Toda música es respetable, vale, hasta ahí de acuerdo... pero lo que no me puedes decir es que no se te eriza el pelo con nada, que te da igual una cosa que otra, que sientes lo mismo escuchando a Nacho Vegas o a Janis Joplin que a Justin Bieber o a Ricky Martin, eso es muy triste, no me jodas.
A todo esto la dama sigue con su perorata... la miro y ya no es la misma. No sabría porqué, pero incluso siento algo parecido a la pena que se mezcla con el inicio de un ligero desprecio antiguo y oscuro que surge de las entrañas. Se acabó, de estás si que me presentan alguna a la semana, casi hubiera preferido una asesina en serie con un poster de Bisbal o una loca adicta a la rumba facil de Estopa.
Lo dicho: cuanto frío puede encerrar una noche de enero...
Tócate los cojones maripuri. A ver, una aclaración que estos no acababan de asimilar: no soy un clasista musical.Aunque en lo único en que estoy de acuerdo con los 40 principales es en que sería muy dificil vivir sin música, que quede claro que puedo llegar a entender que te guste que te hablen de sentimientos con palabras mil veces gastadas como Bustamante o prefieras el amor cantado desde el estómago de Los Planetas o desde más al sur como lo hace Extremoduro. Me la pela, cada uno nos envenenamos el alma a nuestra manera. Toda música es respetable, vale, hasta ahí de acuerdo... pero lo que no me puedes decir es que no se te eriza el pelo con nada, que te da igual una cosa que otra, que sientes lo mismo escuchando a Nacho Vegas o a Janis Joplin que a Justin Bieber o a Ricky Martin, eso es muy triste, no me jodas.
A todo esto la dama sigue con su perorata... la miro y ya no es la misma. No sabría porqué, pero incluso siento algo parecido a la pena que se mezcla con el inicio de un ligero desprecio antiguo y oscuro que surge de las entrañas. Se acabó, de estás si que me presentan alguna a la semana, casi hubiera preferido una asesina en serie con un poster de Bisbal o una loca adicta a la rumba facil de Estopa.
Lo dicho: cuanto frío puede encerrar una noche de enero...
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