21 de junio de 2012

LOS MINUTOS ME LLEGAN AL CUELLO

Nadie contaría esta historia, al fin y al cabo tan sólo es la instantanea de un comentario, de una casualidad. Hoy en el trabajo, mientras mis manos manoseaban un vaso de papel lleno de café y mi cabeza sobaba el aburrimiento intentando escabullirme de las estupideces que, por lo general, sueltan mis compañeros de trabajo escuché una frase que me ha dado que pensar. Uno de los hijos de una compañera de trabajo tiene "estres escolar". Y debe ser algo serio, ella afirmaba con gesto de preocupación que se lo ha dicho el psicólogo. Estoy seguro de que esto solo sirve para arrojar al ciberespacio lo que el alma no debe albergar y para que un montón de desconocidos puedan darse el gustazo de revolver en mis miserables hazañas emocionales, pero ya que estoy barriendo mi vida hasta el otro lado del espejo, debo decir que mis ojos relampaguearon inmediatamente recordando lo que era una infancia en una pequeña ciudad de provincias a finales de los 80.
En mi caso me despertaba mi madre sobre las 8, ellos en pijama se levantaban, mi hermana aún dormía. Entre su indiferencia yo tomaba un desayuno rápido y salía al frio cuando todavía era de noche. Con los ojos entornados contemplaba el rostro espectral de la ciudad dormida: estudiantes y obreros dirigiéndose cansinamente al trabajo, los últimos tristes borrachos, los primeros coches del día. Nos reuniamos en el patio y subiamos a clase hasta la Una con un intervalo de 30 minutos para el recreo.
Regresaba nuevamente a casa, después de una fugaz comida en la que raramente alguien se dirigía a mi, de vuelta al colegio. Las clases continuaban hasta las 5 y media, tediosas jornadas que combinaban programas como matemáticas (sigo odiándolas), sociales, lengua, inglés, naturales, historia y tal vez entrenamiento de basket hasta que al caer la noche llegaba definitivamente a casa con la cartera repleta de obligaciones y deberes para el día siguiente. Aquella sensación de incapacidad, de inseguridad, de deber . Aquella fábrica incesante de remordimientos y dudas que era mi casa. Aquel aprendizaje de la rigidez y el miedo.
Parece ser que hoy los psicólogos llaman a eso "estres escolar".
Entonces lo llamaban simplemente educación...

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