23 de julio de 2012

REINA POR UN DÍA

Una vez Marne me contó una historia. Es ahora, casi 15 años despues de su muerte cuando esa historia ha alcanzado una dulce y rosa venganza. La historia como tantas en mi vida nació condenada a no salir nunca a la luz, a caer en el olvido. Al concluirla aquí pretendo reirme con Marne una vez más despues de muerto. Y van...
Resulta que de pequeño él era muy amigo de un chavalito del barrio de su misma edad, Alberto (ese no es su verdadero nombre, por supuesto, es Antonio). Bueno, el caso es que cuando tenian 12 o 13 años a Alberto se le murió su madre en verano. Marne estaba de vacaciones en Laciana pero se preocupó de escribirle dándole el pésame y ánimos cuando se enteró. Ese detalle le emocionó mucho y durante un tiempo estuvieron muy unidos. Años despues Marne se fue a pasar el verano a Inglaterra. Como muchos panolis españolitos de mediados de los 90 en aquel viaje descubrió la rebeldia y el colorido "teen". Regresó a León con una frondosa melena, un pañuelo rojo liado a la pernera del pantalón y vestido todo de negro a lo Marc Almond y sus 2 primeros piercings en las orejas. Su recién adquirido estilismo provocó una ruptura de relaciones entre Alberto y Marne. Él, que hasta entonces había sido su amigo, ahora cuando se cruzaban por la calle ( algo que en nuestra pequeña ciudad ocurría con cierta frecuencia) le miraba con odio supremo y le gritaba "Maricón!!!". Por lo visto incluso llegó a amenazarle un par de veces con que sus colegas y él le iban a dar unas hostias. Marne me comentó que su primera reacción ante la actitud irracional y hostil de Alberto fue el desconcierto. No se lo esperaba de él. La segunta tristeza: Con lo amigos que eran!!. La tercera decepción. Alberto le había demostrado una tremenda pobreza de espiritu. Por que lo más cojonudo era que le llamaba maricón sólo por los pendientes. El caso es que a Alberto le daba igual que vistiese como un mamarracho, que luciera esos pelos, pero los pendientes!!. En aquella época esas cosas aún chocaban a algunos y según Alberto los pendientes sòlo los llevaban las chicas.
Conociendo a Marne, imagino que le hubiese gustado hablar con Alberto y explicarle que nada más viril que un aro en la oreja, emblema de tribus bárbaras, piratas, legionarios y hooligans. Y que en cualquier caso sólo era una tendencia. Y que cada uno hace con su cuerpo lo que quiere. Pero no tuvo esa oportunidad. Ese cabrón le estuvo mortificando un buen tiempo. Y él a tragar. Supongo que orgullo y sobre todo rabia.
No sé si Marne hubiese deseado vengarse de Alberto algún día (yo si) el caso es que años más tarde un mal día de verano murió en un puto accidente. Pero yo si he podido vengarme por él. Aunque no es del todo exacto porque yo no he planeado nada. Fue una venganza providencial por aquello de que a veces hay justicia en el cielo. De todo esto me he enterado ( como de tantas cosas en mi bendita ciudad) tarde y de segunda mano.
Resulta que pasaban los años y el padre de Alberto no volvía a casarse. Cuando todavía era joven y además tenía a su cargo 3 hijos a los que criar sólo, amigos y parientes le justificaban con aquello del dolor no superado y la imposible sustitución. Con el tiempo todo León empezó a sospechar otra cosa. El padre de Alberto fue exteriorizando una pluma inédita en él. Cada año se hacía más y más femenina hasta el punto de que la gente se preguntaba quien era más señora de la casa, si la muerta o la viva. El mismo padre de Alberto acabó por confirmarlo en una boda familiar. Borracho perdido se levantó de la silla y habló: " estoy seguro de que durante todos estos años, desde que se murió mi esposa, os habeís preguntado porqué no me casaba de nuevo o ni tan siquiera me veiaís con otra mujer... pues bien, hoy quiero deciros porqué: por que soy gay!!". Algunos vasos cayeron al suelo. Una cuñada del Opus se desmayó, hubo exclamaciones. Pobre Alberto.
Bueno, al menos su padre no lleva pendientes.

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