8 de enero de 2012

SUCEDE EN JUEVES

Me gusta ver turistas solas por Salamanca. Uno las ve caminar observando el entorno, abducidas por la arquitectura de las calles del centro. Secuestradas en medio de rutinas ajenas por la belleza de una ciudad sin manual de instrucciones. Confiando en que en ese viaje todo salga rodado. Me pregunto si yo actuaré igual cuando viajo.
Algunas son preciosas y yo, como es habitual con el amasijo mal colocado de neuronas que dios me ha dado por cerebro, fantaseo dentro de mí con la posibilidad de oler su perfume mientras les señalo en el callejero el maldito camino más corto a la Plaza Mayor.
La chica de pelo corto de esta tarde parecía recién salida de la portada de una revista Vogue de los años 60. Atravesaba Libreros con paso timorato y me preguntó como llegar a la portada de la Universidad. Alabé su acento y la acompañé hasta que embocamos el patio de las escuelas. Nos despedimos mientras la fachada de la uni a base de Plateresco nos adornaba la escena haciendo de decorado, pero cuando me alejaba, miré hacia atrás y la vi fotografiando con meticulosidad, encuadrando con una cámara reflex, y pensé que esa informe rana que todo el mundo busca y esos preciosos altos y bajos relieves jamás habían estado tan quietecitos para salir bien en una foto....


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