21 de febrero de 2013
GANAS DE CUARESMA
San Valentín, la ciudad parece un anuncio del Corte Inglés. Las parejas pasean sus bolsas llenas de regalos por la calle Toro sonriendo sin avergonzarse y las niñas bonitas atienden más que de costumbre la bandeja de entrada de su whatsapp. Y así, con estas estupideces va transcurriendo una tarde de invierno más en Salamanca. Regreso a casa entre gente que camina a cámara lenta y chicos que esperan en las entradas de las tiendas a que salga su media naranja. Al cierre de Zara o del Carrefour, ninguna dependienta se quedará sin su chico esperando a la puerta. Todas con un abrazo y una sonrisa esperándolas a la salida. Afortunadas ellas, al menos aparentemente.
Pocas veces he tenido pareja en estas fechas, y cuando así ha sido, he solido cagarla con los regalos o con la actitud o con las dos cosas a la vez. Casi nunca he acertado con un regalo que mereciera la pena. Lo sé, soy de esos a los que les importa un pimiento este día. Pese a todo a veces me dejaba influir por los anuncios y la corriente consumista. En realidad la cago casi siempre, en una ocasión reservé mesa en un restaurante de esos con nombre francés y llegué bastante tarde, otra vez estuve a punto de sacar entradas para el teatro pero el ordenador se colgó sin poder confirmar la reserva y en otra ocasión me pulí una pasta en un regalo que nunca llegué a entregar porque lo olvidé en el suelo de algún oscuro bar. Vale, soy un puto desastre para este tipo de cosas y casi siempre acabo cagándola. Así que ya saben chicas, nunca salgan conmigo si no quieren sentirse decepcionadas un día sí y al otro también.
Dándole vueltas al tema llego a casa tarde y pongo una peli antigua y triste, el Dvd acaba a altas horas de la madrugada y al sacarlo del aparato pongo la televisión en un canal que está emitiendo un programa de videos musicales donde la gente envía a través del móvil mensajes con su nombre y el de su pareja y (milagros de la técnica!) les dicen el tanto por ciento de amor que hay entre ellos. Así, entre un clip de Coldplay y otro de Bisbal , uno se puede enterar de que Raúl y Sheila están un 87 % enamorados o que Elena y Diego llegan a un dignísimo 63%. Peor suerte corren Sara y Alex, que solo alcanzan el 49% pelao. No es para tanto, creo que algunas de mis novias no me querían más de un 30% y eso después de haber cocinado para ellas y abrazarlas después de follar.
Imagino que el programa este dice la verdad, si sale en la tele tiene que ser serio, no creo que la MTV frivolizase nunca con estas cosas del amor.
Así que me pongo a teclear esto mientras pienso en los pobres Sara y Alex y en su escaso porcentaje amoroso. En el fondo me resulta entrañable imaginármelos sudorosos debajo de unas sábanas viejas y cubiertos con una manta muy fea, acariciándose con ternura después de haber follado con un 100% de pasión y entrega. Ella mandará el mensaje a la tele por hacer la coña y habrán esperado haciendo bromas a que sus nombres apareciesen en pantalla. Tras ver el resultado, Alex apagó la televisión.
Después de un silencio incómodo, él se habrá puesto en pie. Buscando los vaqueros tirados por la habitación pensará que pocas cosas joden tanto como que tener que ir a trabajar a media tarde, dejando a tu chica desnuda en la cama. Ella piensa lo mismo, aunque le quedan todavía un par de horas antes de ponerse tras el mostrador del bar de sus padres. Les espera una noche de mierda y lo único que les alimenta es tenerse el uno al otro debajo de las sábanas. En esa habitación desordenada a Sara le da igual que su padre no acepte que su niña bonita salga con un chico malvestido de Garrido cuyo único futuro es convertirse en oficial de primera en la carpintería metálica de su tío. En esa habitación no importa lo que diga la MTV y los 40 principales, ni la camiseta sudada y medio rota de Alex, ni la estufa que casi no encienden para ahorrar, ni las más de cien horas que trabajan a la semana, ni la falda que Sara ha remendado una docena de veces, ni los apuntes de clase que llevan perdidos bajo una montaña de ropa desde Octubre, ni las cartas y poemas escritos con cloroformo de su anterior novio.
Lo que de verdad importa es que mañana temprano él aparcará la moto debajo de su ventana y se sentará en un banco a ver amanecer mientras espera a que la panadería encienda sus luces. Comprará esos bollos de leche que a ella tanto le gustan antes de subir las escaleras y abrir la puerta sin hacer ruido con las llaves. Entrará en el cuarto, tirará la ropa al suelo y firmará con sus labios el cuello de Sara mientras se acurruca a a su lado.
Sara se despierta todas las mañanas al oír la moto. Le encanta esperar a que suba con los bollos. Cuando escucha sus pasos entrando en la habitación lentamente cierra los ojos como una niña que espera los reyes magos. Ella sabe que por ahora se tienen el uno al otro, y eso es más de lo que puede pedir de momento. Todas las mañanas se hace la dormida, todas las mañanas se desliza hacia un lado para hacer sitio en la cama antes de que llegue. Sara sabe que lo que de verdad importa es escuchar esos pasos. Que todo se reduce a eso, a esas pequeñas cosas que son la únicas capaces de salvarnos del vacío, Eso es lo único que al final merece la pena: el sonido de unos pasos amigos...
4 de febrero de 2013
IDIOTING CLASS HERO
A veces la vida se vuelve irrespirable. Estás en Madrid, disfrutando de unos bien merecidos días de asueto cuando de repente una llamada te dice que Maribel ha tenido un infarto y notas como todo se va a la mierda. Sí, el día menos pensado tu vida se desmorona y te pasas la noche entera bebiendo y preguntándote que coño pasa. Afortunadamente todo quedó en un susto, pero algo me sacudió por dentro y me dio que pensar. De hecho pensé en hacer inventario de mi vida, pero me daba miedo saber que realmente no tengo nada. Más tarde con la ayuda de mis amigos, la distancia en días y algún cubata acabé decidiendo que bajo el sol no todo va a peor. Que simplemente de forma cíclica en toda existencia pasan cosas raras y que “habemos” gente cuya vida consiste en eso, en una sucesión de situaciones extrañas donde se realizan acciones extrañas a horas todavía más extrañas Así que se me ocurrió que estaría bien hacer, a modo de terapia, una recopilación de algunas de las cosas extrañas que han pasado en mis últimas semanas, una especie de hipnosis regresiva sobre mis últimas estupideces. Así que mientras acaba la lavadora enumeraré alguna de ellas a fin de poneros al día y prevenir estas situaciones y así de paso os enterais de lo que no hay que hacer si quereis llevar una vida plena, más sociable e integradora y donde reine el sentido común. Procedo:
1)-Si has comprado algo en ebay y vas al banco a ingresar el dinero, procura llevar dicho dinero encima. Es de muy mal gusto insistir para que te dejen pasar ya que no llegas al trabajo y luego, delante del mostrador, rebuscar en los bolsillos un dinero imaginario que nunca ha salido de tu casa.
2)-No eructes como un adolescente, ni cantes a voces cuando estás sólo en el ascensor del trabajo, nunca sabes si hay gente esperándole que te mirarán como a un asesino en serie cuando se abran las puertas. Ya sabes que en el curro no captan las sutilezas. Situación tensa, no mola.
3)-No le preguntes por su hijo a esa vecina mayor tan simpatica, probablemente sea su marido y a ella no le parecerá gracioso creando un mal rollo considerable entre vosotros. Limitate a tu cometido de buen vecino y simplemente saluda educádamente.
4)-En esas tardes de invierno aburridas y melancólicas que todos de vez en cuando tenemos, nunca llames a una ex. O al menos asegurate antes de que no te odia a muerte ni de que esté loca. Ayuda bastante recordar por qué termino la cosa antes de marcar su número...
5)- Si compras congelados en el Champions vete a casa lo antes posible. No te entretengas de cañas por Van Dick aunque la compañía sea grata. Procura no seguir luego de copas con las bolsas de la compra derritiéndose en las barras de locales de diseño. Es feo, poco práctico.
6)- Cuando la chica tan mona que sale detrás de ti en el Paniagua te pregunta si tienes fuego no está insinuando nada, no quiere flirtear. No le cuentes la peli que viste el otro día de madrugada. Puede que ella también la haya visto. Asúmelo, no tienes historia entre manos, es más, si la tuvieras no estarías hablando con ella.
7)- Si de nuevo tienes una tarde aburrida y decides mensajear a un antiguo rollo asegúrate de que ella tenga claro que es un antiguo rollo
8)- Si al llegar a casa alguien ha escalado hasta la ventana para dejar regalos en el balcón, no intentes entenderlo, no hagas preguntas, tan sólo sonríe...
Y se acabó la lavadora.
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