14 de mayo de 2012

SIN ALMIBAR

Hace tiempo que no voy a la Espannola a pesar de que me gusta bastante el lugar y la música que ponen, en eso estoy pensando mientras caminamos hacia el Moderno cigarrillo en ristre. De repente en la puerta de la Espannola una voz de fumadora llama mi atención y me giro y mis pupilas chocan con una mirada que me mira y decido que esa mirada bien vale un cielo... o un infierno. Y a pesar de tener unas amigas que orbitan a su alrededor como putos satélites, sin saber muy bien como comenzamos a hablar sin medir las palabras. Por eso no tardo en darme cuenta de algo, sin hipocresías: es tan tonta como parece. Pero en esas ella hace un gesto con los labios y con ese gesto cruza la linea Maginot de mi interés. Además estoy un poco pedo y me gusta fisicamente, así que me convierto en el Indiana Jones del sexo, haciendo labor de arqueología. Intentando encontrar algo aprovechable en algún sentido que desconozco. Ella, como la mayoría de las chicas que conozco, necesita una excusa. Así que trato de proporcionársela a base de palabras y teatro. Yo soy más básico, sólo necesito un lugar.. Varias copas y una conversación después me dice que le apetece ir a otro lado y en el fondo sospecho que le apetece pasar la noche calentita y le pregunto donde y me pregunto si podré saborear lo que hay debajo de su ropa y me responde que a algún sitio donde estar más cómodos y le pregunto que si a mi casa y ella dice “porqué no lo has dicho antes?” y antes de que diga “antes” yo digo “taxi!”. Y llegamos a casa en menos de 10 minutos y subimos y hablando de principios, finales y de cosas por el medio le voy arrancando sonrisas y más levemente aún caricias, y después nos besamos sin usuras y ella me pregunta que si me da morbo la situación. Morbo? Las cejas se me arquean y los dientes me crecen hasta rayar el suelo. La presión de mi dedo índice sobre su cadera deslizando un tanga hacia la nada, me produce más bienes que un telemaratón. La linea que bordea el límite del bronceado limita el lugar donde se encuentran los viajes, las canciones que hablan de esto, los principios y los finales felices. Oigo una voz que me dice muy dentro. “Olé!!” cuando después de morderlos sus pezones apuntan al cielo que en ese momento soy yo y luego respiro hondamente, como si me importase, como si sintiera algo más que el básico calentón que me mueve y noto que el calor y la humedad me dan la bienvenida: “adelante señor, le estábamos esperando” y me acerco más aún, y me pego a ella como una calcomanía. y entramos juntos en un espacio más allá de las palabras. En la imaginación todo nos es posible, pero en la cama y en la vida uno está limitado a 2 actuaciones: lo que tienes que hacer y el ridículo. Generalmente suelo optar por la segunda, pero hoy no. Esta noche le he pedido a mi cuerpo un poco de colaboración. Al menos hasta que se vaya.
Que voy a hacer contigo? Me pregunta en la puerta antes de despedirse. Haz lo que haces con tu novio: ignorarme. Respondo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario