24 de mayo de 2012

EL CADAVER DEL DIA

La verdad es que cuando me has dicho que ibas a tener un crio, lo primero que he pensado es que Patricia tenía un amante, me niego a pensar que tú también has agachado la cabeza y te has plegado al chantaje. Luego, ya me conoces, he buscado esa canción de Aute que nos gustaba, la de “mira que eres canalla” y creo que voy por la séptima audición.
Y me acuerdo de los momentos pasados, de los más absurdos, y te doy la razón: nunca supe jugar bien al ajedrez. Tengo especial preferencia por las piezas blancas. Y eso es lo que me gustaba de jugar contigo entre humo y palabras. Me molaba (como ves sigo usando expresiones indignas) que mi reina sedujera al rey negro y le encerrase en algún rincón para practicarle todo tipo de perversiones sexuales. Me imaginaba, en esos largos y tediosos tiempos muertos en los que tú pensabas alguna jugada genial como la que le hiciste a Wil Sparreboom, a la reina llorando y el rey negro como alguien con mucha paciencia. Se me ocurre que me gusta lo blanco, menos la leche de cabra y el real Madrid. Supongo que ahora soy el alfil bufón del sombrero bicolor de cascabeles y que mi única meta hoy es entrar con esto en el torrente sanguíneo de tu vida y tatuarte las paredes de las venas con mis paridas.
Y es que buenos fueron los tiempos pasados ¿no?. Sucede que me da la impresión de que con un crío en tu vida eso va a cambiar. No me imagino intercambiar teorías absurdas, jugar a la portuguesa, hacernos preguntas y encontrar recuerdos en los que columpiarnos mientras cambias pañales y reconocerás conmigo que va a ser dificil seguir cantando canciones antiguas, de guerra, de amor y de sangre. O seguir emborrachándonos de odio, de risas, nostalgias y venganza. O pensar en que musiques alguna de mis tontas poesías. En fin Calamaro ya lo dijo: “quiero que me recuerdes así con el viento en las velas”. De todas formas bastante hemos tardado, eso confirma la teoría de que los ángeles caídos estamos citados con la convencionalidad un pelín más tarde que el resto del mundo. Y no me consuela, Pelu, ahora solo pienso en que Aute ya lo dijo: “mira que eres canalla” Y es que sigo sin asociarte al concepto de padre. Y entre las mil recuerdos tuyos, curiosamente ahora mismo, de lo que no logro deshacerme es de la imagen de tu rostro y tu nariz, de ti desgarbado y encorvado, con un ducados humeante, vagando solitario con tus andares peculiares ( Sabina ya lo dijo: “has patentado un modo de andar”) por las calles de esa ciudad infame.
Pero el que mejor te definió, sin duda alguna, fue tu favorito, fue el de siempre:


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