8 de octubre de 2012

EL COMBATE DEL SIGLO

“Quizá no estás en tú mejor momento”, me dice ella. “Es probable”, respondo sin pretender defenderme mientras recupero el ritmo respiratorio. “A mi no me importa” asegura ella echándome un brazo sobre el vientre perlado de sudor.”ya, igual es otra cosa” digo mientras hago un nudo con el preservativo. “solo me pasa contigo” añado, y es cierto. No acostumbro a mentir. No si no lo considero absolutamente necesario. “Que quiere decir que sólo te pasa conmigo?, te estás acostando con otras”. “No", contesto. Siento frío bajo los pies y los cobijo bajo la colcha. “Cuando fue la última vez que te acostaste con otra?” Hago un lento cálculo mental. “Es que no me acuerdo”, digo finalmente. “Venga ya!!”. Me jode que ella alce tanto la voz, pero no se lo diré, no le diré nada a no ser que ella pregunte. Sigue insistiendo: "seguro que te acuerdas, tú te acuerdas de todo”. Hago una mueca. “Te crees irresistible cuando pones tus caras verdad”?? dice ella sonriendo y me da un beso en la mejilla. “Hará unas 5 semanas más o menos. En un viaje” “5 semanas??”. “Si” “Pero entonces ya estábamos juntos” descubre ella “No es cierto, sólo nos habíamos liado, enrollarse no es estar juntos” “Para mi si. Es cuestión del primer beso” Se incorpora, se apoya sobre el codo y me mira fijamente. “no fue nada” digo un tanto cansado, no me gusta esta conversación. “si no fue nada... Por que lo hiciste”??. Tengo que admitir que es una buena pregunta. Me giro y miro la hora. Mañana madrugo. Deseo que ella se largue, que desaparezca. En lugar de eso sigue hablando: “sabes?, no creo que seas el chico que necesito en este momento” La verdad es que ya no me sorprenden demasiado esas frases, sólo me pregunto cuando dejarán de llamarme chico para llamarme hombre. Que edad supone el cambio de denominación?. Sospecho que en mi caso la barrera no sea la edad. “Si lo único que te interesa de mi es el sexo me parece bien” dice ella, “seremos follamigos, vendré a tu casa un par de días y el fin de semana me dedicaré a buscarme un buen novio” Estoy callado intentando calibrar si habla en serio o no. “Bueno, que te parece? “Me parece justo. Yo no puedo darte más de lo que te doy” “bien... de acuerdo. Entonces quedamos así??" Asiento sintiéndome tristemente aliviado. Aliviádamente triste, como tantas veces. Sé que he perdido algo que, aunque no quería, era mío, me pertenecía. De alguna forma, sin poder evitarlo, he agotado otra posibilidad. Ella comienza a vestirse. Me halaga de una forma difusa su depilación integral. Eso y la forma de su cuerpo son las únicas cosas que me gustan de ella. Bueno, tal vez haya algo más; debe de haberlo, pero en este momento no caigo en qué. Me pongo unos pantalones viejos y la sigo hasta la puerta. No la acompañaré a esperar un taxi, nunca lo hago. No la diré que me llame en cuanto llegue a casa. De repente ella se vuelve y donde espero un beso de despedida surge una pregunta: “Y si no te vuelvo a llamar nunca más?” “me llamarás” digo intentando aparentar convencimiento. Enseguida me arrepiento de no haber contestado de forma diferente. La expresión de ella. Debería haber contado mentalmente hasta diez antes de abrir la boca. Sin duda ha sido un error, una estupidez, una metedura de pata. La habitual estrategia precipitada. Otra más.

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